¿Cómo olvidar la
ansiedad de los primeros días de vida
escolar o las ilusiones que alumbraron aquel
fulminante amor adolescente? Es casi
imposible no recordar las emociones que
entrañan las vivencias iniciadoras.
Pero hay una experiencia primeriza que para
muchas personas no pertenece a la memoria,
sino a un presente cargado de expectativas.
Como sucede con aquellas que se lanzan a
cruzar el umbral del mundo laboral que, a
diferencia de lo que sucedía no tantos años
atrás, son cada vez más jóvenes, según
coinciden los especialistas consultados. Y
no sólo por razones económicas, sino también
por la necesidad de acreditar alguna
experiencia, aunque sea mínima.
"Muchas veces, las empresas requieren
jóvenes con experiencia laboral sin advertir
que lo que tienen que valorar es el
potencial de la persona", dice Verónica
Albajari, responsable del área de empleos de
la Asociación Mutual Israelita (AMIA). Y
Paula Molinari, titular de la consultora
Whalecom, explica: "Los jóvenes están
valorizando mucho más el hecho de tener
experiencias laborales tempranas por más que
no sean de su futura profesión. Muchos
aprovechan el verano para trabajar, y eso
los favorece a la hora de ingresar en una
organización porque ya tienen todo un
aprendizaje hecho".
Lejos de ser un camino llano, la búsqueda
del primer empleo requiere ante todo, y
aunque parezca obvio no lo es tanto entre
los más jóvenes, "tener en claro cuáles son
las inclinaciones y aspiraciones de cada uno
para saber adónde apuntar", según recomienda
Martín Szurman, socio consultor de Emplear.
Una vez definido el horizonte, las
dificultades del trayecto varían según el
nivel de estudio alcanzado, las
circunstancias y características personales.
Aunque el terror a la página en blanco
cuando hay que armar un currículum sin poder
mencionar experiencias anteriores, porque no
las hay o son muy escasas, es una valla casi
segura. Una forma de compensar esa falta de
información en el currículum es "destacar el
nivel académico -detalla Szurman-, las
habilidades personales para el deporte, el
arte o mencionar los hobbies, por ejemplo,
ya que permiten identificar algunos rasgos
de la personalidad; además del dominio de
idiomas y de herramientas de computación".
Frente a las entrevistas
Aquello de conócete a ti mismo es también un
buen as en la manga a la hora de enfrentar
las siempre inquietantes entrevistas de
trabajo. Al no poder explayarse sobre los
logros laborales, tratar de exponer con
claridad tanto las capacidades como las
áreas en las que a uno le gustaría
desarrollarse ya es un punto a favor.
Además, investigar en Internet sobre la
empresa con la que se realizará la
entrevista, para saber a qué se dedica,
cuáles son sus productos, cómo está
posicionada, permite incluir en la
conversación algún bocadillo que puede ser
diferenciador del resto de los candidatos.
"Una recomendación: ser totalmente genuino,
espontáneo, porque todo lo que uno tiende a
falsear se nota. Otra, preparar el discurso,
pensarlo, escribirlo, practicarlo, para
saber qué se va a decir", aconseja Molinari.
Para intentar llegar al ansiado primer
empleo, las vías son múltiples. Además de
los avisos clasificados de los diarios, de
las bolsas de trabajo que ofrecen muchas
instituciones, de las pasantías y los
programas de jóvenes profesionales
instrumentados por las empresas, la Web
también permite ingresar a las páginas de
las compañías y las consultoras para enviar
el currículum. Sin embargo, la red de
contactos continúa brindando más
oportunidades. Y para aprovecharla "es
preferible no hacerlo de manera informal,
hay que tratar de pedirles a los conocidos
una entrevista en el ambiente de trabajo
para anunciarles la búsqueda y dejar un
currículum, porque de esa forma se
comprometen más", sugiere Szurman. Pero si
el éxito corona la búsqueda, queda aún
pendiente el desafío de afrontar la
adaptación al nuevo trabajo. Con el fin de
evitar que esos días sean tan traumáticos,
Molinari aconseja que "se preparen para las
situaciones no ideales: suele suceder que
cuando llegan nadie los atiende, no tienen
escritorio ni computadora, o que el jefe se
fue de vacaciones. Entonces, es bueno
tomarse la primera semana para hacer un
conocimiento del terreno, ya que uno entra
en una organización en pleno funcionamiento,
con lo cual hay que escuchar mucho y no
tener miedo de preguntar todo lo que no se
sabe. Y cuánto más rápido se entablen
relaciones con los compañeros, más rápido se
irá el estrés".
Equiparse con todos los conocimientos
disponibles, además de las cuotas necesarias
de constancia y optimismo, para no tropezar
con obstáculos que podrían evitarse, aun en
este frágil mercado laboral, parece ser el
mejor paso para que la búsqueda del primer
empleo no se convierta en un angustioso
presente. Ni en un mal recuerdo, claro.