Si analizamos
los avisos clasificados de los principales
diarios de hace 10, 15 ó 20 años, veremos
que efectivamente existen empleos que se han
ido para siempre, sin embargo surgen otros
que hace un tiempo eran inimaginables.
No hace muchos
años, cuando una persona empezaba a trabajar
en una empresa lo hacía con el
convencimiento de que era para toda la vida
y salvo raras excepciones, el mero
transcurso del tiempo era uno de los
factores que impulsaban el ascenso dentro de
una estructura jerárquica sujeta a
posiciones fijas, dando lugar a lo
comúnmente se conoce con el nombre de
"ascender la ladera" o carreras ascendentes.
Cuántas veces
habremos oído, fulanita está haciendo una
excelente carrera en el Banco, ya la
ascendieron a Oficial de crédito.
Actualmente, existen estructuras más planas
y flexibles en la mayoría de las empresas y
en gran parte del mundo occidental son las
pequeñas empresas y el autoempleo, los
grandes generadores de ocupación.
Este nuevo marco
competitivo afecta lógicamente a los
individuos y a sus carreras laborales. Ya no
es subir la ladera, la única forma de
desarrollar una carrera, muchas veces el
emprendimiento personal puede significar el
inicio de nuevas posibilidades y
alternativas.
El diseño de una
carrera es la posibilidad que posee una
persona de realizar un proceso creativo para
hacerse cargo de su propia vida. Involucra
tres procesos:
- Aprender
- Decidir
- Actuar
Para ello es
necesario que realicemos en primer lugar
nuestra autovaloración, descubriendo, y
emparejando necesidades internas,
habilidades instintivas con las reales
oportunidades externas. En definitiva: auto
evaluarnos.
Un segundo
momento es el de exploración, que implica
realizar una investigación del mercado
laboral, tendencias, demandas y ofertas,
para poder proyectar una imagen futura de lo
que deseo lograr, cual es mi objetivo de
carrera a largo plazo y finalmente comenzar
a diseñar y desarrollar distintas
estrategias para alcanzar la imagen futura.
El manejo de la
propia carrera no comienza cuando se está
promediando la vida profesional, sino que
debe gestarse desde mucho antes: en la
familia, en la escuela y en los distintos
ámbitos de formación. Parte por empezar a
imaginar nuestro futuro profesional, él
poder desarrollar una visión y diseñar mapas
mentales en función de lo que está
sucediendo en el mundo actual.