Cuando
trabajamos en lo que nos gusta y además nos
rodea un ambiente laboral bueno, tenemos
ganada la mitad de nuestro bienestar; la
otra mitad pertenece a la vida privada.
Este ambiente se consigue teniendo en cuenta
el factor humano, que consiste en reconocer
la individualidad del otro, respetar sus
ideas y escuchar sus opiniones.
Junto a todo ello, el ambiente laboral se ve
favorecido si se evita el estrés, si hay
buena comunicación entre compañeros y
también con los jefes, si existe un
reconocimiento del trabajo y todos los
miembros del equipo asumen las
responsabilidades que les corresponden.