Cuando hay un
buen ambiente:
No hay un índice
elevado de bajas por enfermedad.
Las personas se
sienten relajadas y contentas, porque están
identificadas con lo que hacen y sienten que
les pertenece.
Entre los
miembros del equipo no hay perversos
narcisistas, jefes megalómanos o empleados
incompetentes.
Se pueden
aprender cosas nuevas y consolidar lo ya
conseguido.
No hay excesiva rivalidad entre compañeros
y, cuando aparece, se puede hablar de ella y
resolverla.