No debes olvidar
que:
El estrés es un
estado de sufrimiento psicológico en el que
se consume más energía psíquica de la que se
debe y que debilita a quien lo padece. El
acoso laboral surge con mayor facilidad en
aquellos contextos sometidos a estrés.
Cuando se tiene poco tiempo, se olvida al
otro como persona y no se le escucha, por lo
que el ámbito personal y el profesional se
deshumanizan.
Tanto entre los
compañeros como con los superiores, la
comunicación debe ser veraz y contener la
información precisa para que todos se
sientan seguros. Cuando surge un conflicto,
hay que hacerse cargo de él y no ocultarlo.
A través del
trabajo realizamos nuestras competencias y
algunos de nuestros sueños, pero para que
esto suceda necesitamos reconocimiento.
Cuando un trabajador tiene la sensación de
no ser reconocido, sean cuales sean sus
capacidades, se desmotiva y pierde el deseo
de implicarse en lo que hace.
Cada miembro del
grupo debe asumir en su trabajo la
responsabilidad que le corresponde y, para
ello, tiene que sentir lo que hace como
parte de un proyecto personal.
Un buen ambiente
laboral se hace imposible cuando existe el
mobbing, término inglés que actualmente
utilizamos para referirnos a actitudes
hostiles frecuentes y repetidas en el lugar
de trabajo, que tienen siempre a la misma
persona como objetivo.