Existen algunas
empresas en las que existen consejeros (el
psicólogo, por ejemplo) que pueden ayudar a
guiar al trabajador en este proceso. Se ha
de contar con las características personales
de éste (por ejemplo si disfruta
trabajando), sus ingresos económicos, sus
planes para el futuro, su estado físico para
seguir desempeñando la actividad…
Según las diferentes sociedades, la
jubilación toma diferentes matices: puede
haber una edad concreta en la que se tome,
puede hacerse anticipada bajo ciertas
circunstancias, puede ser de libre opción…
Pero sobre todo, hay que tener muy en cuenta
que independientemente de la sociedad en la
que se viva, un trabajador puede seguir
produciendo (en la manera que sea, incluso
en actividades de voluntariado) una vez que
está jubilado. El dejar de trabajar en un
oficio no significa el dejar de aportar
bienes. Muchos jubilados/as encuentran su
forma más gratificante de aportar a la
sociedad y aportarse a sí mismo en los
trabajos como voluntarios.
En general, la mayoría experimentan un
aumento de su satisfacción con la vida
después de la jubilación que se ve aumentado
si, previamente, llevan a cabo una
preparación hacia esta etapa.