Hay diferentes
factores por los que uno o más hijos pueden
quedar a cargo de la tutela de los abuelos.
La juventud o falta de medios económicos de
los padres, su adicción a drogas o alcohol,
el divorcio, la muerte…hacen que en estas
ocasiones los abuelos tengan que acudir para
el cuidado de sus nietos.
Estas situaciones implican que no sólo es el
cuidado de unos nietos lo que deben llevar a
cabo, sino que en la mayor parte de las
ocasiones, se traduce en el cuidado de unos
nietos con pequeños o grandes problemas
emocionales.
Aunque el
cuidado por parte de unos abuelos puede ser
ejemplar, hay que tener en cuenta que el
desfase generacional suele ser amplio, esto
también conlleva que el desgaste físico sea
mayor, pues la edad de los abuelos no suele
ser la típica edad de crianza. En los casos
en que las edades de éstos sean avanzadas,
pueden surgir problemas físicos debido al
exceso de trabajo.
Aunque también los problemas psíquicos
pueden aparecer, es menos probable debido a
que la experiencia en la crianza y en la
toma de responsabilidades parece ser mayor
que en aquellas personas que no han pasado
por estas circunstancias. Cuando estos
problemas aparecen lo hacen en forma de
estrés (suelen denominarlo cansancio,
hartura), ya que se supone que es una etapa
de la vida en la que tienen merecido un
descanso que, en estas circunstancias, no
pueden tomarse.
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