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LOS PRIMEROS
DÍAS DEL BEBÉ |
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La llegada del
recién nacido a casa es motivo de felicidad.
Pero, apenas ha quedado atrás el esfuerzo físico
del parto, cuando los cuidados y la atención que
requiere el bebé se multiplican para la nueva
madre. |
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Además, esos
primeros días de adaptación mutua implican
un reajuste en la vida familiar y de la
pareja. Se trata de conocer al recién
llegado, y para la mujer, si es el primer
hijo, de aprender poco a poco algo que es
nuevo: ser madre. Nadie enseña a serlo, sólo
el contacto íntimo con el bebé podrá ir
dando las pautas para desenvolverse en esa
difícil tarea.
En las primeras semanas del pequeño, la
madre vive una experiencia nueva: tiene a su
hijo a todas horas en su mente. Piensa por
él hasta que él pueda hacerlo por sí mismo.
Hace un esfuerzo por comprenderlo, por
tratar de entender qué le ocurre, qué quiere
transmitir.
COMPRENSIÓN Y ATENCIÓN
La madre va proponiendo diferentes
explicaciones al llanto de su hijo: 'Debe
tener cólicos por la forma en cómo mueve las
piernas', 'es posible que sean los oídos', o
'¿será qué tiene hambre?'.
Este pensar y hablar por él, que con el
tiempo deberá suspenderse, es imprescindible
para el bebé, ya que la madre va buscando
soluciones alternativas hasta calmar su
malestar. Es lo que Donald W. Winnicott,
psicoanalista y pediatra inglés, llamó
preocupación materna primordial, y que es
básica para el buen desarrollo psíquico y
emocional del pequeño.
En esos días pueden sobrevenirle a la madre
ataques de tristeza y de llanto. Además del
desajuste hormonal después del nacimiento,
los factores emocionales influyen en ese
estado de ánimo, de forma más o menos
frecuente, caracterizado por una sensación
de pérdida: la madre siente que 'lo que
antes estaba dentro suyo ahora está fuera'.
Necesita un tiempo para procesar que ha
perdido una manera de vivir para ganar otra.
Según Lisa Miller, psicoanalista y autora
del libro Comprendiendo a tu bebé (Ed.
Paidós, 9 euros): 'Con frecuencia, la madre
se siente perdida, empequeñecida, inadecuada
y necesitada de ayuda. Incluso la más
experimentada tiene la sensación de que los
primeros días de vida del niño están llenos
de enormes altibajos'.
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COMPAÑÍA Y APOYO
MORAL
Toda ayuda es poca.
El padre también juega un papel
primordial en este período y, en lo
posible, debería involucrarse desde
el principio en los cuidados del
bebé, además de ayudar en las tareas
domésticas, que necesariamente se
ven aumentadas. Eso fortalece la
relación de pareja, aumenta su
sentimiento de paternidad e
intensifica los lazos familiares.
Desubicación.
Si la madre está
perdida, también hay que pensar que
el bebé se encuentra inmerso en un
mundo de experiencias nuevas, muy
distintas al confort que
experimentaba dentro del útero
materno.
Las necesidades.
El bebé es
muy indefenso y para su desarrollo
es muy importante que haya una
persona fija ocupándose de sus
necesidades, normalmente la madre,
por eso es fundamental que ella se
sienta acompañada y ayudada por su
entorno. Según la psicoanalista Lisa
Miller, 'si uno va a estar atento a
las necesidades del bebé casi las 24
horas del día, va a necesitar ayuda,
compañía y apoyo moral. Idealmente,
esa compañía será la del padre del
niño'
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