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¿POR QUÉ MI
HIJO NO DUERME DE UN TIRÓN? |
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El sueño es tan
importante como el alimento. Esta necesidad, que
empieza en el niño nada más nacer, durará toda
la vida, y el ritmo y su duración variarán según
la etapa y la persona. |
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Los adultos, por
diversas circunstancias, padecemos
alteraciones a la hora de dormir, etapas de
insomnio o periodos donde nos despertamos al
poco de conciliar el sueño. Los bebés y los
niños también sufren ansiedades, y es común
que se manifiesten en cambios del sueño y
pesadillas. Cuando un niño ha estado
sometido a tensión, ésta continúa en las
horas del sueño, pero adquiriendo formas
inquietantes, terroríficas o
fantasmagóricas. También ocurre coincidiendo
con periodos de frustración propios de la
maduración psíquica. Según su momento
evolutivo, el contenido de las pesadillas
cambiará.
DIBUJAR EL SUEÑO
Si el niño es más pequeño podrá incluir
leones, lobos u otros animales feroces. Un
poco más adelante, la amenaza podrá adquirir
formas humanas. Entre los cuatro y los siete
años, los temas habituales con los que sueña
el niño son situaciones de peligro para sus
padres o crímenes de los que se siente
injustamente acusado. Puede pacificar la
angustia del pequeño estimularle a que
relate lo soñado. Siempre hay que evitar
juzgar como exagerado el contenido de la
pesadilla y hacerle saber que a su edad todo
el mundo las sufre. Hay autores que
aconsejan, si el niño aún no dispone de
lenguaje suficiente, que represente su sueño
en un dibujo. Si ya puede hacerlo, que lo
escriba, dándole forma de cuento. Dibujando,
escribiendo o simplemente contándolo, la
angustia disminuye.
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Cómo
actuar
AMBIENTE PROPICIO
Los trastornos del sueño pueden ser
muy variados. Es posible que cuando
el niño comienza a dominar la
actividad muscular se niegue a
dormir para no abandonar esa
adquisición que le hace sentirse
orgulloso.
En algunas ocasiones, puede ser
incapaz de dormirse y en otras, aún
conciliando el sueño, éste se
interrumpe varias veces por la
noche. Lo importante es establecer
costumbres tranquilizadoras para el
momento de ir a la cama. Una
preparación al sueño (con la ayuda
de cuentos, una luz suave,
peluches...) le proporcionará la
calma y la seguridad necesarias para
separarse de sus padres y dormir
tranquilo.
AYUDA ESPECIALIZADA
Los trastornos pueden llegar a
desesperar a los padres. Aunque no
resulte nada fácil, es custión de
tiempo y paciencia. No obstante, si
a pesar de nuestro esfuerzo por
lograr un ambiente apacible que
propicie el sueño, el pequeño sigue
planteando dificultades para dormir
o se levanta muchas veces en la
noche, es aconsejable acudir a un
especialista para esclarecer lo que
está pasando. |
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