Aunque habitualmente se debe
a dificultades de tipo psicológico,
corresponde descartar un origen orgánico del
síntoma: puede estar asociada a problemas
urológicos, ya sean infecciosos, irritativos
(cálculos vesicales), o por malformación
(alteraciones de los uréteres o del meato).
También puede estar ocasionada por
afecciones neurológicas que influyen en el
funcionamiento de la vejiga. La epilepsia
nocturna es otra causa a descartar.
COINCIDENCIAS RELEVANTES
Si un niño mayor de cuatro años y medio
presenta el síntoma, y queda excluída toda
causa física, cabe averiguar qué factores
psicológicos le están afectando. A veces
basta con observar si la enuresis coincide
con un episodio relevante en su vida: una
separación familiar, el nacimiento de un
hermano, el comienzo de la escuela, etc. En
ocasiones, la actitud del entorno familiar
puede contribuir a fijar en el tiempo y a
convertir en síntoma lo que podría ser sólo
un episodio puntual.
Por ejemplo, si la respuesta es muy agresiva
(castigo, burla o violencia física) o todo
lo contrario, es de complacencia protectora.
En este último caso, los beneficios
secundarios hacen que el síntoma se haga
permanente. Si el niño sufre por ellos o los
padres se sienten desbordados e impotentes
con la situación, es aconsejable consultar
con un especialista. N
QUÉ ESTÁ
SUCEDIENDO
Él quiere seguir
siendo pequeño...
Muchos autores comparten la idea de que en
el niño enurético existe el deseo
inconsciente de continuar siendo pequeño
durante el mayor tiempo posible. En cada
caso habrá una o varias explicaciones de por
qué no quiere crecer. Algunos niños tienen
la creencia que sólo pueden ser queridos si
se mantienen como bebés.
...pero tú debes
respetar su ritmo natural.
Otros expertos coinciden en subrayar la
importancia del ambiente familiar por exceso
o por defecto de protección. Algunos padres
sobrevaloran el control de la orina y las
heces y manifiestan una exigencia
intempestiva y precoz en el uso del orinal,
imponiendo ritualizaciones más o menos
coercitivas (sentarlo cada hora en el
orinal). Se trataría de un marco educativo
muy estricto que no tiene en cuenta el ritmo
propio del niño. Para la psicoanalista
Francoise Dolto, la mejor manera de educar a
los niños es respetar su ritmo, y
simplemente decirles: 'Esto es lo que los
adultos hacen en el cuarto de baño. Cuando
puedas hacerlo solo, irás también'.