Si bien esto
también tienen que ver otros factores como
la edad, constitución física, estado de
salud, raza, herencia y actividades que se
desarrollan, es la alimentación el principal
factor que determina un crecimiento y
desarrollo óptimo, también es cierto que
para lograrlo se requiere del consumo de
alimentos de los tres grupos en cada una de
las comidas:
- 1) Cereales, tubérculos, azúcares y
grasas.
- 2) Leguminosas y alimentos de
origen animal.
- 3) Frutas y verduras.
En diversos
estudios realizados y publicados en diversas
revistas como British Journal of Nutrition y
Pediatr Clin North Am, se comprobó que los
niños vegetarianos:
- Tenían menor cantidad de hemoglobina en su
sangre, lo que puede llevar a un retraso
mental y problemas en el crecimiento por la
falta adecuada de oxigenación en todo el
organismo.
- Presentaron falta de hierro en su
organismo, lo que conlleva al desarrollo de
anemia ferropénica.
- Asimismo, se identificó en los menores con
una dieta 100% natural un nivel muy bajo de
vitamina B-12, compuesto presente en los
productos de origen animal como la carne,
huevo, leche y sus derivados, lo que
ocasiona problemas en el sistema nervioso y
deterioros neurológicos.
- Otra gran ausencia, fue la de vitamina D,
responsable en gran medida del raquitismo,
problema que afecta el desarrollo de los
huesos.
- También se ha comprobado que el exceso de
fibra en esas dietas puede restringir el
consumo de calorías, especialmente durante
los primeros años de vida.
- Otro problema detectado son casos severos
de desnutrición en niños y bebés alimentados
de forma vegetariana. La leche y el huevo
son alimentos esenciales en el desarrollo
integral por la cantidad de nutrimentos de
diversos tipos que contienen.
- El bajo ritmo de crecimiento observado en
algunos niños vegetarianos menores de cinco
años, puede atribuirse al menor consumo de
alimentos que aportan energía y proteínas.
Por otro lado,
también es importante analizar las
consecuencias del vegetarismo en mujeres
embarazadas, que requieren de vitaminas B12,
D, hierro y calcio, nutrimentos que son
aportados a través de la carne, pescado y
productos lácteos y que son muy importantes
para el bebé y para evitar nacimientos
prematuros y con bajo peso y menor talla.