Mientras los
padres bien pueden sentirse o desconsolados
o contentos por su divorcio, invariablemente
los niños se sienten asustados y confundidos
por la amenaza a su seguridad personal.
Algunos padres se sienten tan heridos o
abrumados por el divorcio que buscan la
ayuda y el consuelo de sus hijos. El
divorcio puede ser malinterpretado por los
niños a no ser que los padres les digan lo
que les está pasando, cómo les afecta a
ellos y cuál será su suerte.
Los niños con frecuencia creen que son la
causa del conflicto entre su padre y su
madre. Muchos niños asumen la
responsabilidad de reconciliar a sus padres
y algunas veces se sacrifican a sí mismos en
el proceso. En la pérdida traumática de uno
o de ambos padres debido al divorcio, los
niños pueden volverse vulnerables tanto a
enfermedades físicas como mentales. Con
mucho cuidado y atención, sin embargo, una
familia puede hacer uso de su fortaleza o de
sus factores positivos durante el divorcio,
ayudando así a los niños a tratar de manera
constructiva con la solución al conflicto de
sus padres.
Los padres deben percatarse de las señales
de estrés persistentes en su hijo o en sus
hijos. Los niños pequeños pueden reaccionar
al divorcio poniéndose más agresivos,
rehusándose a cooperar o retrayéndose en sí
mismos. Los niños mayores pueden sentir
mucha tristeza o experimentar un sentimiento
de pérdida. Los problemas de comportamiento
son muy comunes entre estos niños y su
trabajo en la escuela puede afectarse
negativamente. Ya sea como adolescentes o
como adultos, los hijos de parejas
divorciadas a menudo tienen problemas en sus
relaciones y con su autoestima.
Los niños tendrán menos problemas si saben
que su mamá y su papá continuarán actuando
como padres y que ellos los seguirán
ayudando aún cuando el matrimonio se termine
y el padre y la madre no vivan juntos. Las
disputas prolongadas acerca de la custodia
de los hijos o la coerción a los niños para
que se pongan de parte del papá o de la mamá
les pueden hacer mucho daño a los hijos y
pueden acrecentar el daño que les hace el
divorcio. Las investigaciones demuestran que
los niños se desarrollan mejor cuando los
padres tienen la capacidad de cooperar para
su bienestar.
La obligación continuada de los padres por
lograr el bienestar de los hijos es vital.
Si el niño muestra indicios de estrés, los
padres deben consultar con su médico de
familia o con el pediatra para que los
refiera a un psiquiatra de niños y
adolescentes para hacerle una evaluación y
darle tratamiento. Además, el psiquiatra de
niños y adolescentes puede reunirse con los
padres para ayudar a la familia para que
aprenda a minimizar el estrés. La
psicoterapia para los niños de una pareja
divorciada y para los padres divorciados
puede ser de gran beneficio.
FUENTE: http://www.aacap.org/publications/apntsfam/divorce.htm
La "American Academy of Child and Adolescent
Psychiatry (AACAP)" representa a más de
6,500 siquiatras de niños y adolescentes
quienes son doctores egresados de una
escuela de medicina, con por lo menos cinco
años adicionales de entrenamiento en
siquiatría general (adultos) y siquiatría de
niños y adolescentes, La Información para la
Familia ha sido desarrollada y distribuída
por la "American Academy of Child and
Adolescent Psychiatry'.