Index
  Belleza
  Maquillaje
  Cabello
  Piel & Cuerpo
  Moda
  Fragancias
  Estilo
  Hogar
  Cocina
  Recetas
  Decoración
  Seguridad
  Plantas & Mascotas
  Manualidades
  Ser Madre & Familia
  Mamá
  Hijos
  Familia
  Pareja & Sexo
  Pareja
  Sexo & Afrodisíacos
  Salud
  Cuerpo
  Estética
  Embarazo
  Ginecología
  Pediatría
  Psicología
  Místico & Esencial
  Astrología
  Horóscopos
  Meditación
  Tarot
  Feng Shui
  Terapias Alternativas
  Dietas & Nutrición
  Dietas
  Gym & Fitness
  Yoga
  Ocio & Entretenimiento
  Humor
  Tests
  Revistas
  Amor
  Viajes & Turismo
  Trabajo & Formación
  Consejos Empleo
  Ayuda Legal
  Mujer Emprendedora
  Economía Familiar
  Ciencia / Natura
  Novias & Bodas
  Index

LA INFLUENCIA DE LOS AMIGOS EN LA ADOLESCENCIA

Si el líder del grupo es un adolescente sano, todos disfrutarán de la maravillosa experiencia de un buen grupo de amigos.

 

A partir de los doce años, más o menos, los niños y niñas tienden a buscar la amistad de grupos muy cerrados, con miembros identificables uno a uno. Se trata de cuatro o cinco adolescentes, que se unen en torno a una especie de "pacto implícito": salir juntos, conversar, compartir aficiones musicales, confidenciarse sus primeros amores...

Las "pandillas" surgen en abundancia y de muchas maneras: en torno al mundo escolar, entre los compañeros de equipo de fútbol o vecinos de un barrio... Aunque en principio estos grupos se unen -sin saberlo conscientemente- para sortear la difícil etapa de la adolescencia, y de adultos se separan, también de estas alianzas pueden surgir relaciones más profundas y crearse lazos de verdadera amistad.

PENSAR EN LOS LÍDERES

Es común que dentro del grupo se produzca una unificación de la conducta: todos tienden a actuar en una misma dirección, a hacer las mismas cosas. Esto se explica porque se trata de una edad en que se necesita la fuerza que dan los amigos. Generalmente los adolescentes por sí solos Son algo inestables.

Cuando alguno de los amigos ( uno o más de uno) destaca por una personalidad más fuerte, el resto del grupo lo sigue e imita. Es lo normal también a esta edad y si el líder del grupo es un adolescente sano, todos los amigos disfrutarán de una de las mejores experiencias de su vida, un verdadero grupo de amigos.

Sin embargo, existe peligro real cuando el líder, o algunos amigos que sólo se preocupan de divertirse a toda costa, proponen aventurarse en experiencias nuevas: alcohol, drogas, videos, revistas pornográficas, etcétera. En grupos así liderados un adolescente puede pasar muy malos ratos que no confesará en la casa: bromas absurdas, siempre al límite, presionado a hacer lo que hacen todos... o simplemente puede plegarse a la corriente más fuerte.

Es difícil hablar el tema calmadamente con un hijo, pues en esta etapa de la vida puede creer que él o ella no es nada sin estos amigos. La tendencia de la niña es llorar a mares ante cualquier aparente incomprensión de los papás, y lo habitual en el joven es escuchar de mala gana. Pero si los padres ven la conveniencia de que cambie de amigos, deben insistir en que esas malas influencias no valen la pena.

Sin retarlo ni hostigarlo, hay fórmulas concretas que pueden ayudar a apartarlo de un mal grupo. Claro está que esas fórmulas implican una verdadera "inmolación" de la atención y del tiempo de los papás. Aquí van algunas ideas:

- Plantear panoramas alternativos "irresistibles" para el fin de semana: excursión, escalamiento, pesca u otros deportes al aire libre. La falta de medios económicos no debiera ser excusa, pues siempre existe un amigo que puede prestar una carpa (tienda de campaña) y hasta una casa en la playa, si se le plantea la emergencia. Igual para una niña.

- Aumentar el grado de responsabilidad familiar del hijo, pero "astutamente", en materias que lo hacen sentir importante: Comenzar las clases de manejo, hacer la lista de compras e ir al supermercado...

- Buscar videos o revistas con casos humanos que demuestren lo que ocurre cuando una persona se deja arrastrar por los demás. Así, sin separarlo bruscamente de sus amigos, se le mostrará que la vida es mucho más que ese grupo de influencia negativa.


INFLUENCIA PODEROSA

Poner atajo a la influencia negativa de los amigos es asunto de urgencia a los trece o catorce años. Está comprobado que los grupos constituyen uno de los terrenos mejor abonados para la propagación de cualquier clase de adicciones: tabaco, alcohol o droga.

La razón es simple: los mecanismos de presión de la pandilla son muy poderosos, sobre todo cuando él o ella carece de un buen mecanismo de defensa.

Los amigos de esa pandilla juegan, además, con la capacidad de crear sentimientos de seguridad o inseguridad, para aislar o rechazar al que no siga las reglas del juego. Por esto es muy frecuente también que un hijo demasiado metido en su grupo, sufra cuando el grupo lo aísla, no lo toma en cuenta suficientemente, según él o definitivamente lo traiciona.

En adolescentes tímidos o con problemas de carácter, la relación con su grupo puede ser especialmente conflictiva y dependiente. El grupo "envalentona", impide la reflexión individual, presiona, justifica lo injustificable y hace que se diluya la responsabilidad personal.


HIJOS CON PERSONALIDAD

No podemos pretender que nuestro hijo se mantenga siempre al margen de este tipo de influencias negativas. Aunque conozcamos a todos sus amigos y confiemos en ellos, debemos prepararlo para enfrentar situaciones de peligro.

Jamás falta la ocasión: en la playa, durante las vacaciones, en un lugar de entretención, durante una fiesta... Todos tenemos la experiencia de que dentro del grupo nos portamos de distinta manera y es importante advertírselo al hijo.
Hay que enseñarle a decir "no" cuando sea necesario. Es importante que tenga claro en qué situaciones no se puede ceder jamás:

- En la salud de su propio cuerpo: bebiendo o drogándose, por ejemplo.

- En el respeto por la vida propia o ajena: ¡Ojo con los amigos que le sacan el auto al papá!

- En lo que pisotea sus creencias más profundas, pues eso daña su espíritu que es tan valioso como su cuerpo.

- En lo que denigra su sexo, que es la puerta hacia el maravilloso don de la vida.

En lo demás, no podemos pretender que nuestro hijo se niegue por sistema a lo que le gusta a la pandilla. Si el hijo levanta una eficaz barrera de atención a los puntos anteriores, da igual que se vista de extraterrestre un día y de hombre de las cavernas al otro.


UN AMBIENTE SANO

Tomar decisiones sin verse presionado es difícil a toda edad y casi imposible en ésta, pero soltar el espíritu de influencias exteriores, sentirse libre por dentro, esto es el arte de aprender a vivir. En este sentido, también los padres deben ser valientes: dejarlo equivocarse un par de veces. Que pruebe el dolor de verse involucrado en algo que le disgusta profundamente. Ya rectificará, dirá que "no" la próxima vez: esto es conseguir suficiente personalidad.

Si tenemos la fortuna de que nuestros hijos vivan inmersos en un grupo sano, es hora de exigirles que ejerzan influencia positiva. Los talentos o buena formación que uno tenga no son para regocijarse en ellos, sino para entregarlos al resto, con valentía.

Sin prédicas, a ese hijo hay que hacerle ver que el mundo espera algo de la nueva generación. Que se apasione por cambiar el mal en bien: el idealismo es propio de la juventud y hay que incentivarlo. En otras palabras, si vemos que nuestro hijo va por buen camino, no permitamos que se transforme en un vanidoso o en un indolente.

 

VER MÁS SOBRE NIÑOS Y ADOLESCENTES >>

 
Weight Loss Programs | Experts | Company | Privacy Policy | Affiliates | Site Map | Help | Contact Us |
All Rights Reserved 2005, DEMUJERAMUJER.COM.AR