En 1998 se halló
en un estudio sobre autoestima y su relación
con el rendimiento académico que una alta
autoestima se asocia con un rendimiento
relativamente alto, Otro estudio resalta la
importancia y necesidad del apoyo de los
padres y de los pares en la autoestima de
los niños de las zonas urbanas marginales.
Señala que un considerable porcentaje de
niños de esas zonas tienen baja autoestima
producto del poco apoyo familiar obtenido.
Otra investigación que tiene que ver con la
autoestima y el abandono moral en un
contexto social, favorece el desarrollo de
las habilidades sociales de asertividad,
auto respeto, autodisciplina y
complementariedad del área personal social.
Estos son valores que los niños deben poseer
en todo momento, ya que de ellos depende su
inserción en la sociedad de una manera
eficaz y con una seguridad de si mismos. El
estudio recomienda a los docentes,
psicólogos y padres de familia que se debe
priorizar la practica o aplicación de guías
metodológicas para favorecer el desarrollo
de dichas habilidades sociales, porque de lo
contrario los niños no estarían exentos de
sufrir fracasos en sus vidas.
El mismo estudio hace hincapié en que la
escuela representa una segunda oportunidad,
seguida de la familia, de que los niños
consigan el mejor sentido de si mismos y una
comprensión de la vida, mejor de lo que
pudieron tener en su hogar.
Entre tantos estudios de auto estima, uno
manifiesta que los niños aprenden de sus
mayores, de sus padres y maestros. El
estudio señala que la autoestima de estos
menores esta íntimamente relacionada con las
actitudes de los padres y sus maestros: en
ese sentido recomienda que los progenitores
deben tomar conciencia sobre la importancia
de este valor para que sus hijos puedan
enfrentar los diversos problemas cotidianos
que se presentan y se presentaran en el
futuro. La autoestima de los niños es un
producto social, se constituye o se destruye
en la historia de la relación con los otros,
a partir del nivel de aceptación o rechazo,
aprobación o censura, inclusión o exclusión,
que percibimos en la comunicación cotidiana
con sus padres y con otras personas.
Seamos conscientes que nuestras palabras y
acciones esta construyendo la autoestima en
los menores, enfocan y resaltan sus logros,
fortalezas y el potencial del niño, del
menor, del joven y tus altas expectativas
serán llenadas.