Nada más nacer
el bebé, la persona que atiende el parto
procede a pinzar y cortar el cordón
umbilical.
La pequeña porción que queda sujeta al
ombligo (apenas sobresale un par de
centímetros) va secándose, poco a poco,
hasta que en un momento dado se cae (puede
desprenderse mientras los padres hacen las
curas, aunque también es frecuente descubrir
la pinza suelta al ir a cambiar el pañal).
Esto puede suceder ya en la primera semana
de vida, o bien algunos días más tarde.
Equipo necesario
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Se requiere un
recipiente pequeño y
limpio (un cuenco,
una palangana...).
Hay que llenarlo con
agua tibia y añadir
un chorrito de jabón
líquido neutro (el
mismo que se utilice
para asear al
lactante).
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También hace falta
disponer de una
esponja (reservada
para este uso) y
varias gasas
estériles.
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Antes de
empezar, tumbaremos al bebé sobre
una superficie confortable y segura, ya sea
el mueble cambiador o donde habitualmente se
realice el cambio de pañales. Es preciso
tener a mano las cosas que se van a usar
para no separarnos del bebé ni un instante