Las escuelas
modernas albergan una mezcolanza de
diversidad social que el joven pierde su
individualismo en la masa estudiantil. En
otras palabras - más sencillas- las escuelas
cada vez son más impersonales y se
convierten en campos de luchas de poder y
espacio por destacarse el individuo. Estas
luchas de fronteras, de búsqueda de
identidad y pertenencia se confrontan dentro
en un sistema disciplinario institucional
basado en la tradición: en el castigo o el
premio.
La disciplina tradicional fomenta una
cultura adversaria, diferencia entre los
buenos y los malos. Las escuelas que
clasifican el mal comportamiento como una
violación a las reglas y a la autoridad
buscan crear sentimientos de culpa e imponen
dolor a través del castigo. Esta disciplina
institucional en un sistema educativo no ha
tenido éxito.
Los estudios recientes proponen el uso de la
disciplina restaurativa. La disciplina que
le provee al mal comportamiento un contexto,
utilizando la oportunidad en un instrumento
de aprendizaje. O sea: el joven, o menor,
puede analizar como su conducta afecta a los
demás debido a que interpretamos la mala
conducta como una violación a las personas y
las relaciones… no a las reglas o a la
autoridad. Estas violaciones acarrean
obligaciones y responsabilidad a la
comunidad escolar. Prevalece una cultura de
respeto mutuo. La disciplina restaurativa
enfoca la mala conducta como un problema de
selección al escoger respuestas malas. No se
enfoca en suponer que el menor es una mala
persona, Toda la comunidad coopera en
ofrecer apoyo para construir un ambiente de
justicia. La escuela esta enfocada en
reparar las necesidades de la victima al
igual que adjudicar la responsabilidad del
ofensor a reparar el daño.
En el momento en que vivimos no es fácil
encontrar la escuela que promueva la buena
educación entre instituciones que son más
disciplinarias que educativas. Busquemos
aquellas que reparan destrezas, restauran
relaciones y llenan necesidades individuales
con atención, seguridad y protección. Son
nuestros hijos. Involucrémonos en crear
grupos de prevención en las escuelas contra
la violencia y el uso de substancias. La
educación previene la corrección
institucional.