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Para
tranquilizarse, comienza a relacionarse con
ciertos objetos (un trozo de manta o un
peluche) llamados transicionales, que él
mismo crea y que constituyen un esbozo de lo
que será, más adelante, el juego simbólico.
Estos objetos llegan a adquirir una
importancia vital a la hora de dormir y son
una defensa contra las ansiedades del
pequeño cuando comienza a separarse de su
madre.
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Potenciar su inventiva |
A través
del juego, el niño transforma en
actividad lo que ha vivido
pasivamente. Juega porque le gusta y
le produce satisfacción. Para los
que todavía no hablan, el juego
también es un modo de expresar sus
sentimientos íntimos y el saber que
va adquiriendo al ejercitarse.
Es importante que el niño tenga al
alcance de su mano juguetes y
materiales, pero darles demasiados,
puede inhibir su inventiva para
encontrar objetos por sí mismo y
crear con ellos sus propios juegos.
También es necesario que el espacio
destinado a divertirse sea seguro,
para ello, se deberá acondicionar un
lugar del que se hayan quitado todos
los objetos que entrañen algún
peligro. |
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Divertirse y mucho más |
MANIPULAR TODO LO QUE
ENCUENTRA
Cuando el niño cumple un año y
comienza a andar, descubre juegos
por sí mismo que se reducen a tocar
todo lo que encuentra a su paso. Con
mucha paciencia, la madre podrá
enseñarle a palpar, por ejemplo,
objetos variados que estén
contenidos en una caja, para
permitir que el niño los manipule
mientras ella los va nombrando en
voz alta. Es necesario que el niño
perciba diferentes materiales y
texturas, como la madera y aprenda a
golpear, el plástico, el metal, lo
suave, lo áspero...
PARA MADURAR
El juego deberá adquirir la
importancia y el sentido que damos a
comer o dormir, su influencia será
decisiva en el desarrollo emocional
e intelectual para madurar con una
buena capacidad creativa y de
disfrute. Desde esta perspectiva,
hay muchos autores que ponen en
relación la capacidad de jugar del
niño pequeño con la capacidad de
concentración en el adulto.
DESCUBRIR EL MUNDO
QUE LE RODEA
La mejor manera de ayudar a un bebé
a crecer como persona es el juego.
No sólo porque contribuye al
desarrollo motor sino porque
facilita el descubrimiento del mundo
que le rodea.
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