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EL SÍNDROME
DE LA ABUELA ESCLAVA |
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El Síndrome de la
Abuela Esclava es un cuadro clínico patológico
muy frecuente, grave, potencialmente mortal, que
afecta a amas de casa responsables en ejercicio
activo, inducido por factores extrínsecos
(estrés familiar, enfermedades intercurrentes) e
intrínsecos (sentido excesivo del orden, la
dignidad y el pudor). |
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El Síndrome es
muy frecuente en nuestra sociedad,
constituyendo una de las más extendidas
pandemias sufridas por las mujeres en el
siglo XXI. Probablemente en cada familia
hay, hubo o habrá una Abuela Esclava, por lo
menos.
Su importancia radica no solo en la
potencial mortalidad sino también en el
altísimo grado de sufrimiento crónico que
provoca, con gran deterioro de la calidad de
vida, tanto en la propia afectada como en
todo su entorno familiar.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS:
Las abuelas esclavas son pacientes que, si
no se diagnostican precozmente, sufrirán de
molestias crónicas, durante muchos años,
recorriendo numerosas consultas médicas,
servicios de urgencias y departamentos
hospitalarios sin conseguir un alivio
duradero o razonable a pesar de ensayar
numerosas y variadas terapias. Los síntomas
y principales formas de presentarse el
cuadro son los siguientes:
1 - Hipertensión arterial de difícil
control, con oscilaciones muy bruscas,
aparentemente caprichosas.
2 - Molestias paroxísticas: sofocos,
taquicardias, palpitaciones en el cuello o
el tórax, dolores punzantes por el pecho,
que cambian de un lado a otro, dificultad
para respirar, mareos, hormigueos,
desvanecimientos.
3 - Debilidad o decaimiento
persistentes, un cansancio extremo
desproporcionado respecto a sus actividades
habituales actuales. En el pasado soportaron
tareas mucho más agotadoras sin sentir
atisbos de cansancio.
4 - Caídas fortuitas: las piernas no
pueden sostener al cuerpo y la paciente cae
al suelo, generalmente sin perder el
conocimiento.
5 - Malestar general indefinido,
disconfort. Casi nunca se sienten
confortables, a gusto ni relajadas, sin
saber definir exactamente por qué.
6 - Tristeza, desánimo, falta de
motivación por las cosas. Ahora apenas les
divierten las gracias y arrumacos de sus
nietos; incluso les disgusta la mera
presencia de los niños, anhelando que sus
respectivas madres se hagan cargo de ellos
cuanto antes.
7 - Descontrol de padecimientos
metabólicos, como la diabetes. Alternan unas
elevaciones alarmantes de las glucemias con
descensos bruscos peligrosos, provocando
mareos e incluso coma. Las respuestas a los
tratamientos son anómalas e irregulares.
8 - Autoinculpación. Se sienten
culpables de su incapacidad actual.
LAS CAUSAS:
El Síndrome de la Abuela Esclava se produce
por agotamiento consecutivo a estrés o
sobreesfuerzo físico y emocional crónicos,
sobretodo en relación con las
responsabilidades propias de una ama de casa
en ejercicio activo. La coexistencia de
otras enfermedades adelanta la aparición de
manifestaciones clínicas y las agrava. El
estrés consiste fundamentalmente en el
agobio o interna sobrepresión que se
producen por tener la obligación, con
responsabilidad directa, de cumplir
simultáneamente varias tareas con eficacia,
puntualidad y acierto.
Algunos de los factores predisponentes son:
- Realizar trabajos o actividades
extra-hogareños sin liberarse de las
obligaciones de ama de casa.
- Familia numerosa.
- Casas grandes, con muchas habitaciones y
muebles que limpiar.
- Ancianos, niños o enfermos a su cargo.
- Hijos que, tras independizarse, vuelven al
primitivo hogar, bajo los cuidados maternos,
sobretodo si lo hacen trayendo pareja y/o
hijos propios consigo.
- Enfermedades asociadas, o el natural
envejecimiento, que limitan la capacidad
física y emocional de la paciente.
- Ausencia o pérdida de ayudas domésticas:
Se casa, enferma o jubila la antigua
sirvienta, sin sustituirla por otra de igual
eficacia o rendimiento. Se ausenta uno de
los hijos que ayudaba en las tareas.
- Traumatismo emocional: Enfermedad grave o
fallecimiento de un ser querido. Separación
conyugal propia o de un hijo.
- Deterioro económico: Disminución del poder
adquisitivo al sobrevenir la jubilación.
Fracaso de negocios familiares. Pérdidas
patrimoniales.
- Acumulación de obligaciones: Agregarse
invitados. Atender a familiares que residan
fuera del hogar (padres, tíos o hermanos
enfermos). Mantener otras actividades o
compromisos: religiosos, sociales, etc.
PERFIL PSICOLÓGICO Y SOCIAL:
Las abuelas esclavas vivieron años de
posguerra y estrecheces. Se ejercitaron en
trabajar y obedecer, sin rechistar. Siendo
adolescentes no les enseñaron casi nada,
pero les inculcaron un excesivo sentido de
la dignidad y el pudor.
Ahora son amas de casa con responsabilidades
familiares que les sobrecargan
inadecuadamente, llegando a extenuarles.
Pero no se quejan.
Durante años han asumido como propio un
trabajo equivalente a la jornada laboral de
dos o más personas, habituándose a hacer en
un día las labores que normalmente
precisarían dos o más jornadas. Con el paso
del tiempo y el crecimiento de la familia
llega un momento en que son incapaces de
responder adecuadamente a todo lo que sus
familias les demandan, a diario.
Se amargan porque saben que su incapacidad
decepcionará de alguna forma a los seres
queridos. Comienzan a sentir la
incomprensión de aquellos a quienes han
entregado lo mejor de sí mismas durante los
mejores años de sus vidas.
Se aterran al vislumbrar que acabarán
sufriendo el desamor, y quizás el desprecio,
de aquellos seres que más quieren en este
mundo, que a la vez son quienes más les
están decepcionando. Jamás se quejan con la
debida elocuencia. Consideran humillante,
incluso indigno, la petición vehemente de
socorro. Prefieren un final adelantado para
sus vidas antes que gritar,
“escandalosamente”, pidiendo auxilio.
La abuela esclava puede pertenecer a
cualquier clase social, si ejerce de ama de
casa con responsabilidad directa asumida, y
reúne las características psicológicas
antedichas. A veces son mujeres sin nietos
pero con cargas familiares equivalentes.
Excepcionalmente algunos varones asumen
responsabilidades semejantes si conviven con
mujeres impedidas.
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