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RECUERDOS
QUE NO SE OLVIDAN |
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Las teorías del
recuerdo, de la memoria, del olvido, ocupan un
lugar privilegiado para el psicoanálisis. Cuando
finaliza el periodo del complejo de Edipo, la
experiencia sexual infantil queda sepultada
reprimida, creándose un espacio nuevo,
inconsciente, que tiene vedado su ingreso al yo
consciente, porque no puede ponerse en palabras.
Se genera la 'amnesia infantil' de la sexualidad
y cae el manto del olvido sobre todo lo sucedido
durante ese periodo tan importante de la vida.
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Pero existen
algunas excepciones que son los 'recuerdos
encubridores' y algunos sueños con escenas
infantiles no recordadas en la vida diurna,
que llegan a la conciencia de una manera
disfrazada. Por ello no puede decirse
estrictamente que sean recordadas. Han
sufrido una transformación y en trozos
discontinuos o sin significado aparente, con
poca coherencia para nuestra comprensión,
quedan conformados como recuerdos de un
hecho de nuestra vida. Dado que no es
posible tener un recuerdo que se corresponda
exactamente con la realidad vivida, todos
ellos son encubridores, recuerdos 'pantalla'
de un conjunto de sucesos vividos pero que
han sufrido un proceso de represión. Como
todo lo reprimido intenta retornar a la
conciencia, y lo hace en forma de síntomas,
sueños y fantasías, siendo todas éstas,
formas de conmemorar aquellos sucesos
olvidados.
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Significados prohibidos |
Los
recuerdos correspondientes a la
primera infancia son restos
esparcidos que se mantienen en la
memoria a pesar de la amnesia
infantil. Son predominantemente
visuales, tienen una intensidad
llamativa, aunque generalmente son
de poca importancia respecto a su
contenido. Es difícil relacionarlos
con otros hechos de la época en los
que uno cree recordar haberlos
vivido. Resulta enigmático el porqué
de su permanencia en la memoria, ya
que por su nimiedad, tienen poco
valor significativo y sin embargo,
constituyen el tesoro de nuestra
memoria. El enmascaramiento con que
aparecen se debe a que los
contenidos a los que ellos aluden,
corresponden al periodo de los
deseos sexuales edípicos, que nunca
pueden recordarse a 'cielo abierto'.
Estos recuerdos esconden múltiples
representaciones, muchas historias y
'significados prohibidos', por ser
fantasías de carácter incestuoso.
Por ello eligen para expresarse algo
anodino de esa época y representar
disimuladamente una historia
dramática que quedó sepultada y de
la que sólo pueden dar testimonio
los recuerdos encubridores y algunos
restos que podríamos llamar
'arqueológicos'. |
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¿Cómo
ayuda el psicoanalista?
Su labor consiste en reconstruir
estos múltiples significados,
haciendo el camino inverso al que
recorrieron para construirse,
dejándose llevar por las
asociaciones que surjan en el
paciente. Se consigue así rearmar, a
partir de los recuerdos, una
historia lógica y vívida, que
explica el sentido de los síntomas
por los que el paciente sufre y
acude a su consulta. |
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