Estas personas
tratan a los otros como a niños e intentan
colocarlos en un lugar dependiente
afectivamente de ellas. Pero también puede
ser un maternaje que aporte los recursos de
información necesarios para que el otro
crezca y madure.
Estas últimas aconsejan cuando el otro lo
pide para ayudarle en su problema.
Acompañan, pero no dominan. Suele ser gente
que ha pasado por situaciones complicadas,
que han sabido resolver y cuya experiencia
puede ser útil para quien la demande.
Algunos donantes de consejos intentan
escapar de sus dificultades internas.
Dar consejos sin que te lo pidan es una
actitud arrogante en la que cae aquél que
tiene miedo a sus debilidades: como no las
soporta, las proyecta sobre el otro para
engañarse a sí mismo y convencerse de que la
imagen que da es la que corresponde a su
'yo', pero no es cierto. Lo que le ocurre es
que se identifica inconscientemente con la
persona en apuros.