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¿POR QUÉ
PROYECTÁS EN OTRO TUS DESEOS? |
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Según el Diccionario de Psicoanálisis de
Laplanche y Pontalis, Freud describió como
proyección el mecanismo por el que el sujeto
atribuye a otros sus propias tendencias o
deseos, que rechaza o no reconoce como suyos,
bien porque sean desagradables o porque chocan
con aspectos de su personalidad. |
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La proyección es
una operación psíquica muy antigua en el ser
humano. En el bebé, se observa durante el
tiempo en el que lo que no es placentero lo
vive como fuera de él, en el exterior, y lo
placentero como propio. En ese período, el
niño y la madre (fuente de su satisfacción)
son uno. Dentro de él, incluye lo bueno
(mecanismo llamado introyección) y expulsa
lo malo fuera (proyección). Se observan
restos de esta forma de pensamiento en los
niños cuando, por ejemplo, se golpean con
algo: 'La mesa es mala'.
A Freud, el concepto de proyección le
permitió explicar manifestaciones de la
psicología normal y patológica. En el cuadro
de la paranoia, la proyección constituye un
abuso de un mecanismo normal. Es una defensa
primaria consistente en situar en el
exterior un peligro que se torna
persecutorio: por ejemplo, transforma su
sentimiento de odio no reconocido como yo
odio, en soy odiado, soy perseguido.
DESDE DENTRO
En la fobia, la proyección es también el
mecanismo psíquico que se pone en juego: un
peligro interior (inconsciente para el
sujeto) es proyectado en el exterior. Como
la fobia a los perros: es difícil defenderse
de la angustia cuando rebasa interiormente
ciertos límites, pero si se consigue
desplazarla hacia un objeto externo (el
perro), el sujeto puede defenderse mediante
la huida. Es más fácil huir de un animal que
de nosotros mismos.
La proyección también se encuentra en los
celos proyectivos (diferentes de los
normales o de los celos propios del delirio
celotípico paranoico): 'El sujeto se
defiende de sus deseos de ser infiel
atribuyendo la infidelidad a su cónyuge'.
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Superstición y mal de ojo
El carácter normal de la
proyección se plasma en otras formas
de pensamiento: la superstición, la
mitología y el animismo.De alguna
manera, todos somos supersticiosos.
Freud dice que la angustia
ante el 'mal de ojo' implica una
proyección. Cuando una persona se
siente dichosa por haber conseguido
algo muy deseado, tiende a pensar
que el otro o los otros le
envidiarán por esto: ella, en su
caso, hubiera sentido lo mismo.
Dicen Laplanche y Pontalis:
'Si bien (Freud) encuentra la
proyección en diversos campos, le
atribuye un sentido estricto. La
proyección aparece siempre como
defensa, como la atribución a otro
de cualidades, sentimientos o deseos
que el sujeto rechaza o no reconoce
en sí mismo'. |
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