Asegura Sigmund
Freud: 'Podemos adelantar la hipótesis de
que gran parte del sentimiento de
culpabilidad debe ser normalmente
inconsciente, porque la aparición de la
conciencia moral se halla íntimamente ligada
al complejo de Edipo, que forma parte del
inconsciente'. Son los deseos inconscientes
de ocupar el lugar del padre al lado de la
madre los que, una vez reprimidos, dan
origen a la conciencia moral. El sentimiento
de culpa, entre lo normal y lo patológico,
entre lo consciente y lo inconsciente,
radica en la relación entre el 'yo' y el 'superyó'
y tiene un origen inconsciente.
EL ARREPENTIMIENTO
El sentimiento de culpabilidad, más allá de
su exceso patológico, es a veces
consecuencia justificada de un acto real,
del que el sujeto se arrepiente. Si ese
sentimiento no aparece tras una acción
injusta, podemos decir que la persona carece
de conciencia moral. Pero también hay
quienes sienten culpabilidad sin que ningún
hecho objetivo lo explique, y los argumentos
que otros puedan proporcionarles no les
sirven para abandonar su certeza. Otros
pueden no sentirse culpables conscientemente
y, no obstante, su proceder general estar
marcado por autocastigos: fracasos,
sufrimientos, etc.
Un tratamiento psicoanalítico apuntará a
descubrir las claves de este padecimiento,
liberando a la persona que lo sufre del peso
de la culpa y favoreciendo el sentimiento de
responsabilidad sobre su subjetividad: sobre
sus fantasías y sobre sus actos.
SI SE CONVIERTE EN ENFERMEDAD
Hay dos afecciones psíquicas donde este
mecanismo está exacerbado: la melancolía y
la neurosis obsesiva. En ambas, el 'superyó'
se vuelve especialmente severo. En algunos
casos de neurosis obsesiva, el sujeto se
rebela contra la supuesta culpabilidad, ya
que no encuentra motivos conscientes para
ese sentir, buscando ayuda en el
especialista. En la melancolía, en palabras
de Freud, 'el 'yo' se reconoce culpable y se
somete al castigo', por lo que las
dificultades que experimentan estos
pacientes son mayores.