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CUANDO UNA
IDEA SE VUELVE OBSESIÓN |
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Para el diccionario,
'una idea obsesiva es una idea insistente, que
el sujeto vivencia como no voluntaria y que le
invade la conciencia. Como elemento aislado es
propio de una psicopatología obsesiva. Su rasgo
fundamental es la persistencia'. El sujeto
experimenta un conflicto entre la idea obsesiva,
cuyo origen es inconsciente, y su rechazo, que
proviene de la lógica consciente. |
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La persona se
siente invadida por pensamientos intrusivos
que son vividos como repugnantes,
inaceptables o absurdos e intenta
rechazarlos. Un ejemplo extremo podría ser
el de un hombre afectado por el temor de
abandonar su casa porque se le imponía la
idea de que, si salía, cogería papeles
sucios de la papelera y se los llevaría a la
boca.
A la idea obsesiva le suceden síntomas que,
aunque también forman parte del pensar
obsesivo, conviene diferenciar: la duda, el
acto y los rituales obsesivos. Estos
mecanismos surgen con posterioridad y como
defensa frente al pensamiento repetitivo que
se impone al sujeto. En el ejemplo anterior,
el sujeto oscilaba entre la idea obsesiva y
los argumentos en contra: 'Cogeré papeles
sucios... no, es absurdo... pero si salgo a
la calle...'. Esta duda produce otras por
derivación, creando pensamientos que se
oponen entre sí, interminablemente. El acto
obsesivo, en este caso, era una compulsión a
cerrar la puerta para evitar salir, y el
ritual, la comprobación hasta siete veces de
la cerradura como garantía de que la puerta
estuviera cerrada.
Dice Freud: 'Las ideas obsesivas se muestran
inmotivadas y disparatadas, lo mismo que el
texto de nuestros sueños nocturnos, y la
primera labor que plantean es la de darles
un sentido y un lugar en la vida anímica del
sujeto, de modo que resulten comprensibles e
incluso evidentes'.
En su apariencia son insolubles por lo
insensatas y extravagantes que resultan,
pero a través de una tarea de traducción
'adecuadamente profunda' se llega a una
solución, que 'se consigue cuando se logra
relacionar cronológicamente estas ideas
obsesivas con la vida del paciente'. Es
decir, cuando se analiza el momento en que
surgieron por primera vez y las
circunstancias en que se han repetido, con
el fin de averiguar los deseos inconscientes
que representan.
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Para tener en cuenta
Cuando un paciente obsesivo llega a
la consulta del psicoanalista, la
idea obsesiva no siempre aparece
pura o en primer plano.
En la mayoría de las ocasiones, la
persona sólo presenta el sufrimiento
que le producen la reiteración de
determinados actos, más o menos
ritualizados, como por ejemplo,
lavarse las manos repetidamente,
colocar en una determinada posición
los muebles de su habitación como
requisito indispensable para poder
conciliar el sueño, caminar sin
tocar las junturas de las baldosas,
contar siempre hasta un número
concreto antes de atreverse a
realizar una determinada acción...
En tales casos, la idea obsesiva
primaria, de la que se defiende el
sujeto obsesivo, sólo podrá
verbalizarse y ser interpretada, al
final de un recorrido |
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