Encima él ya
tiene otra. Sucede que ningún amor es igual
a otro, por eso es tan frecuente que una de
las partes de una pareja quede más
enganchada en la relación que la otra,
incluso, habiendo conversado la separación.
En general, se manifiestan dos reacciones
muy comunes en quienes enfrentan la ruptura
y, encima, ven cómo el otro rehace su vida.
Una es la depresiva, la persona se aisla, se
autoagrede comiendo poco o en exceso y deja
la vida social encerrándose en su casa con
las persianas bajas para que la penumbre
refleje su estado interno. La segunda es la
maníaca, se trata de un mecanismo de defensa
por el que la persona que se siente
rechazada niega lo que sucede escapándose.
Sale todas las noches y ocupa su tiempo
despreocupadamente para no sangrar por sus
heridas. Evidentemente, ninguna de estas dos
reacciones es sana. En estos casos, tanto el
hombre como la mujer, deben permitirse un
tiempo de duelo: momentos de tristeza
lógicos ante pérdidas importantes.
¿A ellos les cuesta menos volver
a empezar?
En líneas generales, podríamos decir que
a ellos su estructura emocional les permite
llenar vacíos más fácilmente que a nosotras.
Esto no significa que no se sienten solos,
sino que tienen menos pretenciones a la hora
de matar la soledad. Tengamos en cuenta que,
en general, ellos son los que se van de la
casa. Su agujero afectivo es notable. En
tanto, las mujeres se quedan en el ambiente
donde funcionaba la pareja y, a veces,
incluso siguen adelante con los hijos full
time. Esto sin contar que, hoy por hoy, el
sexo femenino canaliza gran parte de su
energía en la realización profesional. Claro
que a pesar de las obligaciones cotidianas,
al ser predominantemente emocionales, las
mujeres con frecuencia quedamos entrampadas
en la relación. Otro punto importante que
diferencia el duelo masculino del femenino
está en las amistades. Los hombres no suelen
hablar de temas íntimos con sus compañeros
de trabajo, ni siquiera con sus conocidos
entrañables. Esto les crea dificultades con
su mundo interno, porque no ecuentran fuera
de la pareja con quién compartir su vida. En
cambio, nosotras tenemos por costumbre
desahogarnos frente a otras congéneres,
dispuestas a prestarnos una oreja
comprensiva.
Cosa
de hombres
Gran parte de los hombres prefiere estar
mal acompañado a vivir en la soledad total.
Buscan estar con alguien, aunque no
satisfaga sus expectativas, con tal de
llenar su falta. Sin embargo, cuando se tapa
rápido un vacío no hay una buena decantación
de la emoción. Por eso, ver a nuestro ex con
alguien no significa necesariamente que haya
dejado de amarnos (aunque en algunos casos
es otra posibilidad). Las mujeres, en
cambio, necesitamos relaciones estables y
preferimos la soledad a las malas compañías.
Además, no siempre quedamos enganchadas con
nuestro ex por amor. Sentir herido nuestro
ego, nuestra dignidad, afecta la cuota de
narcizismo que cada ser humano posee.
Volver a amar
Convertir en oportunidad de crecimiento
una crisis es el primer paso hacia la
superación del problema. Es fundamental
soltar al otro; dejarlo ir no sólo de
nuestra vida, sino también de nuestro
corazón para permitirnos una nueva
oportunidad. Pero fundamentalmente, hay que
hacer silencio interno para escuchar
nuestros ritmos. Alternar momentos de
tristeza con encuentros amistosos de
distensión es parte de la primera etapa del
duelo. Con el tiempo, las lágrimas serán
cada vez más espaciadas y dejarán paso a la
vida normal que somos capaces de retomar,
aún estando solas. ¿Qué hay de volver a
enamorarse? Después de una ruptura, sentimos
que hemos perdido a alguien realmente
valioso. Y si bien esto puede ser cierto, no
significa que no exista alguien igual o
mejor. Y aquí la autoestima juego un papel
primario, una mujer que insiste en una
relación que no funciona, no se siente
valiosa. Hoy parece imposible, pero el
tiempo ayuda y los buenos balances también a
la hora de volver a empezar. Analizar a
conciencia por qué fracasó la pareja,
tachará estos errores de nuestra lista de
"metidas de pata" para no volver a
cometerlos. Y, si a la distancia el balance
es positivo, siempre está la posibilidad de,
café por medio, volver a conquistarlo.