Nuestros padres,
familiares y aquéllos que nos vieron crecer,
nos informan de nuestras reacciones de
alegría y dolor, de la vivacidad con que
demostrábamos nuestros deseos y pasiones: el
amor, los celos, la violencia... También,
reiteradamente, recuerdan algunas frases que
quedaron grabadas en ellos como pruebas de
nuestra agudeza o capacidad de juicio. Sin
embargo, hablan de un desconocido para
nosotros mismos. ¿Porqué siendo el período
de la vida de mayor capacidad receptiva,
dado que estamos abiertos al mundo para
conocerlo, para desarrollar percepciones e
impresiones, no somos capaces de hacerlo por
nosotros mismos?
RETAZOS DE RECUERDOS
En primer lugar, debemos aclarar que la
amnesia infantil no se debe a una
incapacidad funcional del niño pequeño para
registrar sus impresiones, porque en ese
período ya dispone de incipientes recursos
para recordar: lenguaje, pensamiento, yo,
etc. Esas vivencias que hemos olvidado,
dejaron profundas huellas en nuestra mente y
fueron determinantes para todo el desarrollo
psíquico posterior. No se trata entonces de
una desaparición real de las primeras
impresiones infantiles, sino de un mero
apartamiento de la conciencia, de una
represión. Así se va constituyendo un acervo
de huellas mnémicas que se han sustraído a
su expresión consciente, represiones
primarias que forman el suelo de nuestro
psiquismo y serán la condición para todas
las represiones ulteriores. Al no haberse
producido una abolición de los recuerdos, el
psicoanálisis puede, en el curso de un
tratamiento, levantar esta amnesia o parte
de ella. ¿Cómo lo hace? A través de
reconstrucciones que realiza con jirones de
recuerdos incomprensibles en apariencia.
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El
inicio de la vida sexual
La amnesia infantil convierte la
infancia de cada uno en un tiempo
anterior prehistórico y le oculta
los comienzos de su propia vida
sexual. Se produce después del
sepultamiento del complejo de Edipo
(el conjunto organizado de deseos
amorosos y hostiles que el niño
experimenta respecto a sus padres).
Toda la problemática edípica se
hundirá y, junto con ella, toda la
sexualidad infantil. Nace el
inconsciente reprimido tal como fue
descubierto por Freud, cuyos
contenidos aluden a las experiencias
sexuales infantiles de la primera
infancia. |