El significado
de la amistad y el tener amigos es algo que
se instaura en la infancia y estas primeras
adquisiciones influyen en su desarrollo
posterior. Al principio el niño se relaciona
básicamente con su familia más íntima,
padres, hermanos, tíos, primos. Pero, poco a
poco, sobretodo gracias a la escuela, el
niño inicia su socialización entablando
lazos afectivos fuera del hogar. Descubre a
otros niños de su edad, con otras
características, algunas iguales y otras
diferentes a él. Aprende a compartir, a
confiar y a querer a personas de su misma
edad. Establece un doble vínculo y esto hace
que la personalidad del niño influya
claramente en el desarrollo de sus amistades
y éstas, a su vez, también lo hacen sobre su
personalidad. En esta etapa, es fundamental
el aprendizaje que se logre a partir de los
padres, de sus amigos y de la relación que
tengan con ellos. Es más fácil que un niño
tenga amigos en una familia en la que se
valoran y potencian los lazos de amistad.
En la
adolescencia, el joven afianza su identidad
a través de identificación con su grupo de
pares, la relativa separación del grupo
familiar y forma su imagen personal. El
adolescente, necesita a alguien de su misma
edad y sexo, para compartir la pesada carga,
de todas las dudas que le surgen
constantemente. Ha de ser alguien que él vea
como 'un igual', con sus mismos problemas e
inquietudes. Por eso no vale como amigo un
padre o profesor, ya que éstos están
investidos de una autoridad aunque no lo
pretendan. Además los padres y profesores
tienen otro papel muy importante y necesario
en la vida del adolescente.
El adolescente
escogerá como amigo a aquella persona con la
que el puede identificarse. No
necesariamente es que el amigo sea igual a
uno mismo, es suficiente con que sea
percibido similar. También se desea como
amigo, a las personas populares dentro del
grupo. En algunas ocasiones, se prefiere
como amigo a aquella persona que tiene
valores complementarios. Se sugiere que los
padres fomenten las relaciones sociales en
los hijos, que les enseñen cómo conocer
gente y hacer amigos. Se ha demostrado que
aquellos jóvenes que no saben relacionarse
con sus iguales en edades tempranas, suelen
tener dificultades serias en la edad adulta.
Por lo que facilitar el que el hijo se venga
a casa con sus amigos es muy positivo y
además, nos permite conocer quiénes son y
cuales son sus valores y creencias.
Hombres y mujeres... ¿Amigos?
Si bien puede
resultar complicado, hombres y mujeres
pueden convertirse en amigos. Es más, tienen
buenas razones para hacerlo. Existen cuatro
desafíos para la amistad entre hombre y
mujer: Definir la relación, Manejar la
atracción sexual, Verse entre sí como
iguales y Enfrentar las preguntas, del tipo
"¿En serio son nada más amigos?".
Más
recientemente, se añadió una quinta regla:
Conocerse. La amistad entre hombre y mujer
sí tiene algo en común con las relaciones
amorosas. Para que funcione, es esencial la
comunicación. Además ambos sexos se logran
beneficiar de sus diferencias, los hombres
se reúnen para practicar deportes, viajar o
hablar de los precios de las acciones y
pocas veces comparten sentimientos o
reflexiones personales. Cosas que si hacen
además de hablar y comunicarse, los hombres
y mujeres amigos. Otras actividades que
prefieren, son salir a cenar y simplemente
conversar.
Amor y amistad
El amor es un
sentimiento íntimamente unido a la amistad.
Todos necesitamos dar y recibir amor. Es una
capacidad de índole superior para la que el
ser humano está ampliamente dotado, a la vez
que constituye una necesidad. Una existencia
sin amor supone un vacío en una parcela
importante de nuestra vida psíquica. A lo
largo de la existencia vamos estableciendo
numerosas relaciones interpersonales en las
que volcamos nuestro afecto, de una forma
más o menos intensa, dependiendo de la
afinidad que sentimos por esas personas, de
la intensidad y frecuencia de la relación y
de la reciprocidad afectiva que advertimos
en ellos. De forma más o menos inconsciente,
damos cariño esperando que éste obtenga
cierta resonancia en la persona querida, de
tal modo que esta persona también nos dé
cariño a nosotros, lo que supone un
reconocimiento, una reciprocidad y el
establecimiento de un vínculo afectivo como
es la amistad. En toda buena relación
amistosa existen al menos dos de los tres
componentes que también existen en toda
relación amorosa: Intimidad, pasión y
compromiso. La intimidad no se refiere a
intimidad sexual, sino más bien a la
intimidad emocional, que es la capacidad de
revelar tus secretos más profundos, con
todas sus imperfecciones a otra persona.
Pero la intimidad en si misma no mantiene el
amor. Es necesario que estas dos personas se
sientan atraídas, y en la amistad entre
hombres y mujeres muchas veces esto es lo
primero que sucede. Los hombres indican con
mayor frecuencia que la atracción sexual es
la razón principal para iniciar una amistad
y que, incluso, podía profundizarla. Pero, a
la larga se logra sublimar este sentimiento
o manejarlo a través de la comunicación, y
esto permite disminuir la tensión sexual
entre ambos. Finalmente, el compromiso es un
componente fundamental en este tipo de
relación. Tiene diversas etapas, en la
primera, la relación es importante y ambas
personas piensan continuarla, dedicándole
tiempo y tratándola con cierto grado de
respeto. Esta etapa hace que los miembros de
esta relación amistosa planeen encuentros
asiduos, se contesten llamadas telefónicas y
estén deseosos de hacer planes para
encuentros futuros. Pero a diferencia de las
relaciones amorosas esto no implica
exclusividad, y les permite tener relaciones
sentimentales con otras personas e incluso
dialogar sobre ellas. De manera que la frase
"amigo ratón del queso", en algunas personas
pareciera no cumplirse y logran vencer el
escepticismo social en relación a que entre
una mujer y un hombre puede haber "solo una
simple amistad".