La mayoría de
los objetos deglutidos una vez que alcanzan
el estómago, logran pasar a través del
tracto gastrointestinal sin mayores
consecuencias, apareciendo posteriormente en
la materia fecal.
Sin embargo, ciertos cuerpos extraños son
peligrosos, en especial los punzantes como:
agujas, alfileres, horquillas, clips o
fragmentos de vidrio, que suelen franquear el
píloro pero resultan incapaces de dar vuelta por
las acodaduras normales de las ansas del
intestino delgado, donde se pueden atorar,
obstruir o perforar, si no son extraídos a
través de la boca por medio de una endoscopia y
en algunos casos por cirugía.
Las radiografías de simples de abdomen y la
observación de las deposiciones permitirán
evidenciar el paso del cuerpo extraño a través
del intestino.
Los niños que presenten síntomas abdominales,
tales como dolor, náuseas, vómitos, fiebre o
ausencia de evacuaciones, o cuando las
radiografías evidencien que el cuerpo extraño
permanece estacionario durante algunos días, se
plantea la posible intervención quirúrgica.
En muchísimas ocasiones los padres comentan
otros problemas pediátricos similares: ¿La
deglución de cabellos o de goma de mascar puede
ocasionar algún daño? A pesar de la gran
frecuencia de estos hechos, la literatura médica
existente ofrece poca información.
El hábito de ingerir cabellos persistentemente
puede ocasionar la formación de cúmulos de pelo
en el estómago denominados tricobezoares con
síntomas abdominales inespecíficos como dolor,
acidez o náuseas.
Otras causas de obstrucción intestinal durante
la infancia está relacionada por la deglución
abusiva de chicles (bezoares de goma de mascar o
de chicle).
Historia de la goma de mascar:
Los niños han masticado goma desde la edad de
piedra. En el norte de Europa se han encontrado
trozos de alquitrán prehistórico con impresiones
dentales humanas que datan de 7000 AC (Edad de
Piedra) a 2000 AC (Edad de Bronce). Las
impresiones de las mordidas sugieren que la
mayoría de los mascadores tenían entre seis y
quince años de edad. Los griegos masticaban
resinas del árbol mastic. Los indios
norteamericanos también mascaban un tipo
diferente de resina.
La primera patente de manufactura para goma de
mascar, fue otorgada en 1869 para una goma
natural, el chicle, derivado del árbol
Sopadilla, autóctono de Centroamérica. La goma
de mascar que se vende actualmente es una mezcla
de gomas naturales y sintéticas, resinas con
colores y sabores añadidos más edulcorantes como
el jarabe de maíz, azúcar o endulzantes
artificiales.
Su comercialización constituye un gran negocio,
del cual se obtienen en los EE.UU.
aproximadamente 21 billones anuales de dólares,
provenientes de su venta casi exclusivamente a
niños.
Efectos de masticar goma:
Mascar chicles se ha asociado a diversos efectos
adversos, causados en la mayoría de los casos
por los aditivos (endulzantes, sabores
artificiales y preservantes) y no por la goma
misma. Por ejemplo, la falta de absorción del
sorbitol puede causar diarrea, dolor abdominal y
flatulencia. Se ha asociado a la canela con
ulceraciones bucales y a la acción de masticar
compulsivamente con dermatitis perioral
ganulomatosa.
Otros aditivos como la clorofila, el mentol y el
butyl hydroxytolueno pueden ocasionar una
urticaria diseminada. Sabores artificiales como
el Licorice (glycyrrhiza) pueden provocar una
disminución del potasio en la sangre e
hipertensión.
La exposición frecuente de la cavidad oral a
azúcares concentrados facilita la producción de
caries dentales y la masticación enérgica
provoca daño mecánico en los dientes y extrusión
de reparaciones dentales (rellenos, coronas,
puentes, ortodoncia) además del síndrome de la
articulación temporo-mandibular e hipertrofia de
músculos masticatorios.
No todo es malo...
Veamos algunos beneficios de la goma de mascar:
La goma de mascar tiene algunos beneficios como,
por ejemplo, su uso en sistemas de liberación de
drogas (nicotina). Sin embargo, mascar goma
puede producir los efectos perjudiciales
mencionados en la cavidad oral y puede obstruir
el esófago y el colon, por lo que no debería ser
deglutida ni ofrecida a los niños que no
comprendan este punto.
Consejos:
• Evite que su niño ingiera objetos de pequeño
tamaño, manteniéndolos fuera de su alcance.
• Respete las indicaciones de los fabricantes
responsables de juguetes. Evite que los niños
menores de 6 años jueguen con piezas pequeñas.
• Si se presentan síntomas de obstrucción o
dolor intenso abdominal, consulte a su médico
quien decidirá el procedimiento a seguir.
• Examine diariamente las evacuaciones de su
hijo. Ante la ingestión de cuerpos extraños,
coloque las heces en un colador, y desintégrelas
bajo un chorro de agua (tamizado de las heces).
• Ante la ingestión de cuerpos extraños, no
suministre laxantes ni efectúe cambios
dietéticos que pudieran ser contraproducentes,
ya que aumentan el peristaltismo intestinal
acentuando el peligro de perforación.
• Explique a su niño que no debe deglutir
objetos, cabellos, ni goma de mascar. |