Este
desequilibrio hormonal progresivo, ocasiona
irregularidades en la aparición de la
menstruación hasta que, entre los 46 y 52
años, el ciclo menstrual se interrumpe,
siendo el último período el que define la
menopausia. La menopausia constituye el
centro del denominado "climaterio", éste es
un período de la vida de la mujer de
importancia significativa, dado que
representa la transición desde una fase
biológica reproductiva a una no
reproductiva, marcada por el cese de las
menstruaciones.
La menopausia
suele presentarse en la mitad de la vida
como un momento critico del ciclo del
desarrollo personal. Los valores familiares,
religiosos, culturales y sociales pueden
influir en la reputación, autoestima e
imagen corporal de estas mujeres. La mayoría
de las mujeres sienten molestias al llegar a
la menopausia; algunas son sólo incómodas,
como las oleadas de calor, otras pueden ser
más graves, como el insomnio.
La disminución
de las cantidades de estrógenos produce una
serie de alteraciones fisiológicas que se
manifiestan de forma escalonada, tanto a
nivel físico como psíquico, del modo
siguiente: A corto plazo: oleadas de calor
(uno de los síntomas más frecuentes),
acompañada con frecuencia de crisis
sudorales nocturnas, cefaleas o jaquecas,
malestar general, nerviosismo e
irritabilidad, tendencia a la depresión,
disminución de la memoria y dificultad de
concentración, insomnio, emotividad fácil y
crisis de llanto.
A medio plazo:
trastornos genitales, tales como atrofia del
cuello del útero, de la vagina, de la vulva
y de las mamas (disminución del volumen
mamario con mamas péndulas y flácidas),
trastornos urinarios con dificultad para
orinar, incontinencia de orina y mayor
susceptibilidad a infecciones; trastornos de
la sexualidad con disminución del ritmo
sexual, atrofia y menor humedad en la vagina
que ocasiona dolor durante las relaciones
sexuales.
A largo plazo:
alteraciones cardiovasculares (cambios en la
presión arterial, en la coagulación
sanguínea y en el metabolismo de las grasas
con aumento de los niveles de colesterol en
sangre, depositándose en los distintos
tejidos), osteoporosis (disminución del
contenido mineral de los huesos que se
tornan más frágiles).
Reposición hormonal
La reposición hormonal con estrógenos ha
resultado muy eficaz para el alivio de los
síntomas, aunque éstos solo deben ser
tratados cuando, por su intensidad, alteran
la capacidad de trabajo y la integración
psicosocial.
Además, son
indicados en caso de alteraciones atróficas
de los genitales. Con ésta terapia se
alivian las oleadas de calor y las
sudoraciones nocturnas; previniéndose las
complicaciones cardiovasculares. El proceso
de osteoporosis puede retrasarse o evitarse
con el tratamiento estrogénico, evitando la
perdida de tejido óseo. Con el agregado de
calcio y vitamina D se logra una mejoría del
cuadro. En caso de que exista alguna
contraindicación para el empleo de
estrógenos, o bien como complemento, pueden
indicarse progesterona. Debe combatirse el
sedentarismo (el ejercicio físico en forma
regular, mejora la osteoporosis y las
alteraciones cardiovasculares), el sobre
peso y la dieta mal balanceada.