En el mercado ya
puedes encontrar numerosas marcas
comerciales que prometen prevenir y suavizar
las -tan temidas- estrías, esos caminos
blancos que desfilan por la dermis y denotan
la fluctuación de nuestro peso.
Para que puedas ayudar a la naturaleza a
regenerar el mal causado por las estrías, es
conveniente que evites usar agua caliente
durante el baño, aunque puedes tibiarla un
poco, sobre todo, si vives en un país muy
frío. Usa una pasta de jabón con Ph neutro,
a base de glicerina o vitamina E.
Enjabona tu cuerpo una sola vez al día. Si
por algún motivo, deseas ducharte nuevamente
al final de la jornada, procura utilizar la
pastilla de jabón únicamente para
refrescarte las axilas y los genitales,
enjuaga el resto del cuerpo con abundante
agua fresca. Asegúrate de remover toda la
película de grasa de la piel.
Sécate con una toalla suave, sin restregar,
más bien dándote toquecitos, para que tu
cuerpo conserve aún parte de la humedad y
absorba fácilmente las cremas hidratantes.
Aprovecha los momentos siguientes, para
darte un breve masaje con la loción desde el
cuello hacia abajo, sobre todo en los codos,
las piernas y los tobillos.
Es muy aconsejable recubrir con crema
hidratante 4 a 5 veces al día las áreas
donde tienden a aparecer las estrías, en los
senos, el abdomen, los glúteos, las
pantorrillas, la entrepierna y los muslos.
Algunas mujeres pueden tener estrías incluso
en sus antebrazos. Utiliza una loción neutra
o apropiada a tu tipo de piel al menos 2
veces al día.
En caso de irritación moderada o
intolerancia al producto consulta con tu
médico.