La mayoría de
las madres experimentan los siguientes
síntomas:
Contracciones del postparto.
Sangrado semejante a un período menstrual
abundante.
Molestia o dolor del perineo (anatómicamente
es la región que se extiende desde el
subpubis a la punta del cóccix).
Sudoración excesiva.
Incomodidad o dolor en los senos.
Dolor o fisura de los pezones.
¿Cómo aminorar
el malestar en el perineo?
Algún dolor es
normal, especialmente si se está curando una
episiotomía o fisura. Para evitar
infecciones es importante:
Limpiar suavemente el perineo con agua
tibia.
Usar una toalla sanitaria limpia cada cuatro
o seis horas, dependiendo de la cantidad del
flujo.
Para aliviar la
molestia
Lavados con agua
tibia.
Usar bolsa de hielo.
Evitar pasar mucho tiempo sentada o de pie.
Usar laxantes naturales como el jugo de
ciruela pasa, frutas y líquidos.
Señales de alarma
durante la recuperación
Las
complicaciones deben ser notificadas al
profesional de la salud, sobre todo en
presencia de los siguientes síntomas:
Escalofríos y fiebres.
Sangrado vaginal severo (más de una toalla
sanitaria por hora)
Flujo con mal olor.
Grandes coágulos en los derrames sanguíneos
o loquios, luego del parto.
Dolencia en el bajo abdomen
Una bolita dolorosa en le seno, con
apariencia roja.
¿Cómo ayuda
la buena alimentación?
La nutrición es
importante durante la recuperación del
trabajo de parto porque la madre requiere
muchas más calorías, proteínas y minerales.
Las madres lactantes necesitan cerca de 500
calorías diarias adicionales a su estado de
pre-embarazo. Las comidas deben incluir
productos de todos los grupos alimenticios.
Tales como:
Frutas y vegetales
Carbohidratos y cereales
Lácteos y productos derivados (yogurt,
queso, sueros, cuajadas, etc)
Comidas con altos niveles proteicos como el
pescado (rico en fósforo), la carne y el
pollo.
Las madres que dan el pecho deben evitar la
ingesta de bebidas alcohólicas, cigarrillos,
drogas y sustancias tóxicas que pasan a
través de la leche.