¿Qué
es la infertilidad?
La infertilidad es un problema que
afecta aproximadamente al 15 - 20% de las
parejas, o lo que es lo mismo, una de cada
cinco parejas tiene problemas para lograr su
embarazo. El ritmo de vida actual y el
retraso por parte de la mujer en la edad a
la que decide tener descendencia inciden
directamente en la fertilidad. Asimismo,
también afectan factores biológicos como el
descenso en la concentración y calidad de
los espermatozoides en los hombres, y
factores como el estrés, la contaminación,
el alcohol y el tabaco, influyen en la
fertilidad masculina y femenina.
Las
causas más frecuentes son:
• En el hombre (40%): falta de
espermatozoides, baja calidad de los mismos,
impotencia o eyaculación prematura o
retrograda
• En la mujer (40%): falta de ovulación o
irregularidad en la misma, bloqueo de las
trompas, endometriosis, problemas en el
útero como fibromas
• Causas mixtas (20%): como por ejemplo una
incompatibilidad entre ambos miembros de la
pareja, problemas en las relaciones sexuales
Debido al
sensible incremento en la infertilidad y al
aumento del nivel cultural de la población,
hoy en día se conoce mucho más sobre este
tema, aunque a veces puede originar cierta
confusión.
Diferencias entre esterilidad e infertilidad
El resultado final es el mismo, son
dos términos que representan la dificultad
de una pareja para conseguir un embarazo y
la llegada de un hijo.
Podríamos distinguir entre:
- Esterilidad primaria: tras un año de
relaciones sin el uso de anticonceptivos no
se ha conseguido un embarazo
- Esterilidad secundaria: después de la
consecución del primer hijo no se logra una
nueva gestación en los 2 o 3 siguientes años
sin el uso de anticonceptivos
- Inferilidad primaria: se consigue la
gestación pero no se llega a término dando a
luz un recién nacido normal
- Infertilidad secundaria: tras un embarazo
y parto normales no se consigue una nueva
gestación a término dando a luz un recién
nacido normal
Tratamiento de la infertilidad
En general, se recomienda llevar
una vida sana para prevenir cualquier
problema de infertilidad aunque, si después
de un año o más manteniendo relaciones
sexuales sin protección no se consigue un
embarazo, se debe entonces acudir al
especialista.
La decisión de
tener un hijo es una decisión conjunta de la
pareja por lo que la imposibilidad de
lograrlo afecta a ambos. El tratamiento de
la esterilidad debe de estar dirigida a los
dos miembros de la pareja. El diagnóstico y
tratamiento requieren un compromiso
importante en cuanto a tiempo y paciencia,
ya que es un proceso largo que requiere
mucho ánimo para ver resuelto un problema
que suele producir alteraciones emocionales.
Tras un estudio
básico inicial, ha de consultarse a un
especialista. Hoy en día, los especialistas
son capaces de identificar la mayor parte de
las posibles causas de infertilidad o
esterilidad. Al comienzo del estudio, se
realizarán pruebas a los dos miembros de la
pareja, con el fin de determinar dónde se
encuentra la alteración.
Los avances
médicos que se han producido en los últimos
tiempos permiten solucionar actualmente
muchos problemas relacionados con la
infertilidad.
Reproducción
asistida
En la actualidad puede recurrirse a
diferentes tratamientos a la hora de
conseguir un embarazo. Dentro de la
definición de reproducción asistida se
incluyen varias técnicas desarrolladas con
el fin de solucionar el problema de la
pareja estéril. Algunas de ellas se
practican desde hace tiempo como la
estimulación ovárica o la inseminación
artificial, mientras que otras son de
desarrollo más reciente como la
fertilización in vitro o la inyección
intracitoplasmática de espermatozoides.
Existen, asimismo, técnicas novedosas como
la criopreservación de embriones o gametos,
cocultivos de preembriones o los primeros
éxitos en la congelación de óvulos.
Aunque
legalmente no está establecida la edad
límite para someterse a este tipo de
técnicas, no es aconsejable en mujeres
mayores de 50 años. Las técnicas de
reproducción asistida más comunes son:
•
Inseminación artificial:
La inseminación artificial es un
método muy frecuente utilizado por las
parejas con problemas para concebir un hijo.
Este procedimiento consiste en la colocación
en el interior del útero o en el canal
cervical de la mujer, mediante una cánula
especial, el semen del varón previamente
preparado, realizando una monitorización
previa del ciclo menstrual con el fin de
detectar el momento de la ovulación. El
material seminal puede ser el propio de la
pareja o recurrir a un donante en caso
necesario.
Este proceso
está indicado cuando existe una dificultad
para que los espermatozoides pasen a través
del cuello uterino, ya sea por alteraciones
en la calidad del semen, moco cervical de
mala calidad, inconvenientes en la relación
sexual y/o incompatibilidades entre semen y
moco cervical. La inseminación artificial
puede ser también útil en casos de
alteraciones ovulatorias.
Se trata de una
técnica bastante sencilla y eficaz, aunque
el resultado final depende mucho de la
calidad del semen. Si no se consiguen
resultados en tres o cuatro intentos, está
indicado acudir a otras técnicas más
precisas como las que veremos a
continuación.
•
Fertilización In Vitro (FIV)
La fertilización in vitro, término
que literalmente significa "en vidrio", es
un proceso técnico y bastante complejo. Su
nombre viene por el recipiente de
laboratorio donde se realiza la
fertilización de los óvulos, que en un
principio fue una cápsula de vidrio, fuera
del organismo de la mujer.
Este método es
una opción razonable para parejas con varios
tipos de infertilidad, aunque en un
principio comenzó a utilizarse en mujeres
con bloqueo de las trompas. Actualmente se
aplica también en endometriosis, factor
masculino, causas inmunológicas y casos de
esterilidad sin causas aparentes.
En resumen,
consiste en la fertilización en un medio de
cultivo de los ovocitos de la mujer por los
espermatozoides del varón. Una vez obtenidos
los preembriones por este proceso, éstos son
transferidos al útero para su posterior
desarrollo.
Los pasos a seguir son los siguientes:
- Estudios previos al procedimiento,
incluyendo análisis hormonales, normalidad
fisiológica del útero, evaluación
prequirúrgica y estudio de la calidad y
capacidad fecundante del semen del varón.
- Estimulación farmacológica de la
ovulación: se utiliza medicación para
estimular a los ovarios para que produzcan
varios ovocitos maduros en lugar de uno
solo, que es lo que suele ocurrir de forma
natural. Se realiza un control ecográfico
para seguir su maduración. El obtener varios
óvulos maduros permite optimizar el proceso
y evitar que se tengan que realizar nuevos
ciclos en caso de no conseguirse un embarazo
en ese intento.
- Rescate de los ovocitos: Se procede a la
captación de los óvulos por vía transvaginal,
aunque a veces se realiza por laparoscopia.
- Inseminación de los óvulos: Se estudian
los ovocitos que se han obtenido y se
completa su maduración en un medio de
cultivo, donde posteriormente es incorporado
el semen del varón para su fecundación. El
semen suele obtenerse el día de la
aspiración de los ovocitos. En los casos en
que la calidad del semen no sea muy buena
por tener pocos espermatozoides o factor
masculino severo, se puede recurrir a
técnicas especializadas como la
micromanipulación de gametos (ver más
adelante).
- Transferencia embrionaria: Dos o tres de
los embriones obtenidos se transfieren al
interior del útero, mientras que los
sobrantes se crioconservan en nitrógeno
líquido para su uso en el futuro. El proceso
de transferencia no requiere analgesia y se
realiza de forma ambulatoria. Después de la
transferencia se recomienda reposo y se
administra progesterona hasta confirmar el
embarazo realizándose un test a los 12 días
aproximadamente de la transferencia.
• Inyección
Intracitoplasmática de Espermatozoides
(ICSI)
La inyección intracitoplasmática de
espermatozoides o ICSI (siglas en inglés),
es una técnica de desarrollo más reciente
que en un principio fue desarrollada para
casos de esterilidad de causa desconocida o
para cuando no se puede realizar una
fertilización in vitro, como en el caso de
que la calidad del semen del varón no sea la
adecuada. Esta técnica se usa también en
muchos casos de esterilidad masculina,
varones con vasectomía, eyaculación
retrógrada, impotencia, paraplejia o
tretraplejia. Asimismo, como complemento de
la FIV dando tasas de éxito mayores.
Es un proceso de
micromanipulación de gametos. Se realiza una
microinyección de un espermatozoide en el
interior (citoplasma) del óvulo de la mujer
con lo que, al precisarse un solo
espermatozoide en lugar de los 50.000 a
100.000 que se necesitan para fecundar un
óvulo mediante fertilización in vitro, se
ahorran gametos. Actualmente se está
desarrollando una técnica que permite la
utilización de espermatozoides inmaduros
cuando no se puede conseguir células de
mayor calidad.
Los pasos a
seguir son:
- Estimulación de la ovulación: igual que
para la fertilización in vitro.
- Rescate de ovocitos: idéntico
procedimiento que para la fertilización in
vitro.
- Inyección de ovocitos: Utilizando un
microscopio especial de alta resolución se
realiza la microinyección del espermatozoide
recuperado en el óvulo. Entre las 12 y 18
horas posteriores se visualiza el óvulo para
confirmar su fertilización.
- Transferencia embrionaria: Entre las 48 y
72 horas de realizado el proceso de
inyección intracitoplasmática se procede a
la transferencia embrionaria, siguiendo el
mismo proceso que para la fertilización in
vitro.