Más
bella que nunca
Es normal que durante el embarazo
la mujer tenga la sensación de que pierde el
control sobre su cuerpo. Razón de más para
dedicarle unos mimos extra y así ponerle
riendas a un aspecto más fácil de domar,
como con el maquillaje, prestando atención a
los puntos clave que te proponemos.
• Usa corrector
de ojeras sobre las áreas más oscuras.
• Un poco de base de maquillaje puede hacer
milagros para dar mejor aspecto a la tez.
Basta con aplicarlo en las zonas sin
corrector y difuminarlo bien.
• Un poco de colorete puede animar cualquier
rostro. Los tonos rosados favorecen a la
piel clara, y los colores melocotón y coral,
a las mujeres de piel morena.
• Si estás pasando un mal embarazo, use
autobronceador facial o polvos terracota
para animar el rostro. La cara no tiene que
ser el espejo de las náuseas.
El
tinte, punto y aparte.
Más peliaguda es la cuestión del tinte,
ya que no se sabe con exactitud si puede
llegar a afectar al feto. Si te tiñes el
pelo en casa, debes hacerlo con guantes y en
habitaciones bien ventiladas. Optar por
mechas o por tintes vegetales, es otra forma
de ir sobre seguro, así como esperar a que
transcurra el primer trimestre del embarazo.
Cuidado con las piernas.
Debido a problemas circulatorios y al
aumento de peso, las piernas se llevan la
peor parte durante la gestación. Usar medias
de descanso, huir del tacón, elevar las
piernas por encima de la altura del corazón
y no usar ropa ajustada ayuda a evitar
problemas.
¡Qué le pasa a mi pelo!
Cada cabello pasa por tres
fases en su ciclo vital. Durante el primero
nace, en el segundo se mantiene en su sitio
durante unos tres o cuatro años y un tercero
de despedida, cuando sólo está esperando que
un nuevo pelo lo empuje y lo haga caer. La
media de cien cabellos diarios que recogemos
cada día al peinarnos es precisamente los
que han superado esa tercera fase, y no son
más que parte de un proceso natural.
Curiosamente,
durante el embarazo parece detenerse este
último proceso, y se interrumpe la caída
natural del pelo. ¿El resultado? Al cabo de
unos meses, la cabellera parece más poblada.
Pero tras dar a luz, todo vuelve a la
normalidad, y todo ese pelo que se había
mantenido en su sitio más tiempo del debido,
se despide de una sola vez. Por esa razón
parece que el cabello se cae a puñados tras
el parto, lo que asusta a muchas mujeres.
Tranquilas. Es sólo un ajuste normal que no
alterará el aspecto habitual de la melena.