Una prueba
evidente de este cambio es la experimentada
por toda embarazada, que suele notar por las
mañanas los desagradables síntomas de la
hipoglucemia: nauseas, somnolencia,
cansancio, debilidad, etc.
Conforme avanza la gestación, la adaptación
metabólica se intensifica, alcanzando gran
importancia durante las últimas 20 semanas del
embarazo.
Todos estos cambios metabólicos llevan a una
serie de consideraciones cuando se producen en
una mujer diabética:
-
En algunas pacientes la Diabetes aparece por
primera vez durante el embarazo.
- Los criterios convencionales para el
diagnostico de la Diabetes no son aplicables en
la gestación
- Conforme avanza la gestación se produce un
aumento en las necesidades de insulina.
- Los criterios habituales de control metabólico
estricto no son aplicables durante la gestación
DETECCIÓN DE LA DIABETES MELLITUS GESTACIONAL
(DMG)
Los datos que sugieren la posibilidad de una DMG
son:
-
Historia familiar de diabetes, especialmente
entre los familiares en primer grado.
- Glucosuria (glucosa en orina) en una segunda
muestra de orina en ayunas (ver más adelante).
Una historia de:
- Abortos inexplicados.
- Recién nacidos grandes para la edad
gestacional.
- Malformaciones en el recién nacido.
- Obesidad materna importante (90 kg o más).
- Algunos datos con menor importancia son:
multiparidad, toxemia del embarazo recurrente y
partos prematuros repetidos.
La presencia de más de un dato aumenta la
probabilidad de que haya un trastorno en el
metabolismo de la glucosa.
La glucosuria (glucosa en orina) es un hallazgo
frecuente, ya que el 15%, de las mujeres
gestantes la tienen, por lo cual la búsqueda de
casos basándonos en este dato aislado es
infructuosa. La validez de esta prueba puede
aumentar cuando se utiliza una segunda muestra
de orina en ayunas: la orina emitida al
despertarse se desprecia y se recoge una segunda
muestra 15 minutos después, cuando la paciente
aún permanece en ayunas.
Los casos sospechosos de DMG deberían ser vistos
cada 15 días por el endocrinólogo, trabajando
juntos éste y el obstetra. Se deben tomar las
medidas prenatales habituales. Se debe hacer
especial énfasis en el control de peso.
En cada visita se debe realizar una glucemia
después de comer. Si este examen no supera los
120 mg/dl), la prueba de tolerancia oral a la
glucosa debe ser diferida hasta la semana
37ª-38ª de la gestación, momento en el que es
más probable que dé positivo. Si en cualquier
visita la glucemia después de comer supera los
120 mg/dl, se debe hacer una prueba de
tolerancia a la glucosa sin dilación.
Si la prueba es negativa al principio del
embarazo no excluye, sin embargo, el
diagnóstico, y la prueba debe repetirse a las
37-38 semanas, antes de tomar una decisión
definitiva.
Las pacientes que tienen una prueba de
tolerancia negativa a las 37-38 semanas se
consideran normales.
Si la prueba es positiva se puede realizar el
diagnóstico de diabetes gestacional y se ofrece
a la paciente una dieta y se le controla de la
misma manera que a un diabético clínico.
Si los criterios ideales de control de la
glucemia no se alcanzan pronto, se comienza el
tratamiento con insulina. En los casos bien
controlados y no complicados, se espera al parto
espontáneo.
La existencia de una necesidad elevada de
insulina durante la gestación no indica
necesariamente que la diabetes persista después
del parto. |