El oído comienza
a funcionar ya que los huesos de mi aparato
auditivo están formados y tengo orejas, lo
que me permite percibir sonidos como el
procedente del corazón de mamá. También se
desarrolla el sentido del equilibrio y
mediante la coordinación de ambos, sé cual
es mi posición, así como la de mamá. El
líquido amniótico es importante porque me
protege tanto de los golpes provenientes del
exterior como de los cambios de temperatura
y los microbios, y también protege a mamá de
los impactos que yo le pudiera ocasionar.
Los ojos son
grandes proporcionalmente al resto del
cuerpo y muy separados. La boca también es
grande y la barbilla pequeña y mi peso es de
unos 150-200 gramos, mido unos 16 cm. de
longitud. A partir de la 14 semana, todos
mis órganos internos ocupan de forma gradual
su emplazamiento definitivo y los labios que
hasta el momento formaban un todo con las
encías, se separan de éstas.
El tamaño del
útero es el de un coco y su fondo alcanza el
hueso del pubis.
Cambios en mamá
En cuanto a mamá, tiene un poco de
estreñimiento debido a la presión que el
útero ejerce en el estómago lo que entorpece
las digestiones y la evacuación intestinal
por lo que está siguiendo una dieta rica en
fibra para combatirlo y come muchas frutas,
verduras y hortalizas.
Pruebas médicas que recomiendan los médicos
Triple screening
El ginecólogo le mandó hacer esta
prueba, que consiste en un análisis de
sangre donde se valora si los niveles de
las proteínas AFP y beta HCG están
alterados y detecta la posibilidad de
que existan anomalías fetales. Un
elevado nivel de AFP (sustancia
producida por el feto) puede ser indicio
de posibles anomalías cromosómicas en el
feto o espina bífida, pero el resultado
de esta prueba no es concluyente, puesto
que dichos niveles pueden alterarse por
otros motivos. Este análisis de sangre,
sin embargo, sólo da un porcentaje de
probabilidades y en ningún caso
determina el estado del feto.
El resultado
de esta prueba, que se lo dieron a los
cinco días, fue negativo o de bajo
riesgo. Salió un 1 entre 3069 de riesgo
de síndrome de Down. Teniendo en cuenta
sólo la edad de mamá (33 años) las
probabilidades eran de un 1 entre 441
por lo que el médico consideró que no
era necesario que se hiciera la
amniocentesis.
Amniocentesis
Aunque como ya he comentado, mamá no se
la hizo, la amniocentesis es una prueba
que detecta alteraciones cromosómicas en
el feto, como síndrome de Down,
malformaciones graves del sistema
nervioso como espina bífida y defectos
genéticos como hemofilia (trastorno de
coagulación sanguínea) y talasemia
(anomalía en la formación de hematíes),
teniendo un riesgo de aborto del 0´7%.
La prueba
consiste en introducir una aguja en el
abdomen para obtener una muestra de
líquido amniótico y analizarla. Se hace
entre la 14 y 16 semana y se practica en
primíparas mayores de 35 años, mujeres
con antecedentes familiares o algún hijo
con trastornos cromosómicos. Los
resultados tardan unos 15-20 días. Da
información más precisa dado que se
trata de un análisis de valores
genéticos y cromosómicos.
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