¿Cómo
estar prevenida ante los nuevos cambios
hormonales?
Es necesario que la mujer acepte y sepa
llevar lo mejor posible estas
transformaciones, porque de ello depende que
este período vital se convierta en una
experiencia irrepetible e inmensa, cuyo
fruto es la creación de una nueva vida.
Cambios hormonales y prevención
Primer trimestre
Durante el primer mes de gestación apenas se
producen cambios. Es el período en el que se
produce la organogénesis del nuevo ser, que
en su primera época se llama embrión y a
partir del tercer mes, feto. En este primer
mes es recomendable que la mujer deje de
fumar, o que al menos reduzca su número de
cigarrillos a un máximo de cuatro o cinco al
día. Además, no debe de abusar de las
bebidas alcohólicas, ni tomar medicamentos,
sin consultar previamente con su médico. Se
evitará, en la medida de lo posible las
vacunas y la exposición a cualquier tipo de
radiaciones. Durante el segundo mes de
gestación comienzan a aparecer los primeros
cambios hormonales. Se producen síntomas
propios de este período como los trastornos
del aparato digestivo.
Se pierde la
coordinación entre los dos sistemas
nerviosos, el vago y el simpático, y se
presentan los primeros vómitos y náuseas.
Esta situación suele ir acompañada de
abundantes salivaciones (ptialismo) y, a
veces, de ligeros desvanecimientos. Puede
ocurrir que los vómitos sean excesivos
llegándose a crear un estado de
desnutrición. Si los vómitos y las
sensaciones de náuseas son frecuentes, es
recomendable que la ingestión de alimentos
sea más frecuente y en pequeñas cantidades.
Los alimentos sólidos o espesos reducen
estos trastornos más que los líquidos. Se
aconseja tomarlos fríos o a una temperatura
ambiental, nunca calientes.
La mucosa bucal
y las encías sufren modificaciones desde el
inicio de la gestación. Las encías, debido a
la acción hormonal se inflaman. Esto puede
favorecer la aparición de caries o el
empeoramiento de las ya existentes. Para
eliminar posibles infecciones es
imprescindible una cuidadosa higiene
buco-dental y visitar, de vez en cuando, al
odontólogo. Las palpitaciones, un ligero
aumento de la frecuencia respiratoria y
hasta mareos, son frecuentes en este
período. En este mes, la glándula mamaria
sufre precoces modificaciones: los pechos
aumentan de tamaño, y al palpar se notan
pequeños nódulos, la areola del pezón se
hace más oscura y aumenta la sensibilidad
mamaria. También, a causa de la acción
hormonal, la glándula tiroides puede
aumentar su tamaño y provocar un ligero
ensanchamiento de la base del cuello.
Durante el
tercer mes de gestación las probabilidades
de abortar son mayores, con lo que es
importante tomar ciertas precauciones. La
embarazada debe evitar llevar cargas
pesadas, fatigarse o beber alcohol. Además,
no emprenderá largos viajes en coche. Los
viajes en avión sólo serán peligrosos en los
casos en que se viaje a grandes alturas, ya
que una disminución del oxígeno (hipoxia),
puede provocar malformaciones congénitas.
Las relaciones sexuales deben espaciarse
durante todo el primer trimestre.
En el caso de
que aparezcan dolores parecidos a una
menstruación o hay hemorragia, por leves que
sean, se deben extremar las precauciones.
Quedan entonces prohibidas las relaciones
sexuales y los viajes durante todo este
período y se aconseja acudir al tocólogo
ante cualquier síntoma, además de guardar
reposo en cama. Con estas precauciones y los
preparados hormonales que ahora existen se
consigue, en la mayoría de los casos, salvar
el embarazo.
Segundo trimestre
El segundo trimestre de la gestación es el
más llevadero y el menos peligroso. El riego
de aborto disminuye considerablemente, los
vómitos cesan, aunque existen casos, muy
raros, en los que persisten durante toda la
gestación.
En el cuarto mes
se produce un aumento del peso de la madre,
el cual hay que controlar. Durante este mes
el aumento no debe superar los 300 gr
semanales. El peso se debe controlar por lo
menos una vez al mes, procurando hacerlo
siempre en la misma báscula. En este mes,
debido al ensanchamiento de la cintura,
comienza la necesidad de vestirse con ropa
pre-mamá, holgada y cómoda. Pueden aparecer
trastornos en la digestión a causa de una
hormona llamada progesterona; ésta se hace
más perezosa y provoca con frecuencia
estreñimiento. Para combatirlo, es
conveniente consultar al tocólogo, quién
indicará el laxante más apropiado. En
ocasiones un vaso de agua tibia en ayunas y
una dieta adecuada es suficiente. Si el
estreñimiento vaya acompañado de
hemorroides, dilataciones venosas alrededor
del ano, tendrá que evitarse necesariamente.
Para ello se aplicará una pomada específica.
Durante este
período se pueden practicar deportes que no
supongan demasiado esfuerzo. Es recomendable
practicar una gimnasia que favorezca la
circulación periférica. Es muy recomendable
la natación, en aguas templadas y sin
demasiado oleaje, para que el esfuerzo sea
menor.
A partir del
quinto mes, cuando ya son evidentes los
movimientos fetales, el control del peso se
hace imprescindible, ya que su aumento
comienza a ser considerable. En este segundo
trimestre se suele aumentar unos 4 Kg. Para
que la variación de peso se mantenga dentro
de los límites normales, es fundamental
conocer algunos aspectos sobre la dieta y
una correcta alimentación. La embarazada
debe comer para dos y no por dos. Hay que
cuidar tanto la cantidad como la cualidad de
los alimentos.
Los
requerimientos en proteínas aumentan, siendo
necesarios alimentos como la carne (mejor de
vaca, ternera o pollo), el pescado blanco,
los huevos, la leche y sus derivados como el
yogur, etc. Las grasas deben reducirse de la
dieta, pero no suprimirse. La aportación de
minerales debe ser más alta, sobre todo la
del hierro. Por eso resulta muy beneficioso
tomar un comprimido diario de hierro junto
con las comidas, aunque eso lo decidirá el
tocólogo. Las necesidades de calcio también
aumentan, por lo que deberá llevarse una
dieta rica en productos lácteos como la
leche y derivados. Los hidratos de carbono
se deben tomar con moderación, y no abusar
de los alimentos ricos en féculas, como
legumbres, pan y dulces.
Resulta
conveniente que la dieta sea abundante en
frutas y verduras, porque junto con su
riqueza en vitaminas favorecen la digestión
y regulan el tránsito intestinal que ayuda a
evitar el frecuente estreñimiento. En el
sexto mes es frecuente encontrar anemia en
la embarazada. Los tipos de anemia que
pueden aparecer durante la gestación son: la
anemia ferropénica y la anemia
megaloblástica. La anemia ferropénica es la
más frecuente, debida a una deficiencia de
hierro. Por eso, como se ha dicho antes, es
necesario un aumento de este mineral sobre
todo a partir del quinto o sexto mes de
gestación. La anemia megalobástica es menos
frecuente, pero sus consecuencias son más
peligrosas para la madre y para el feto. Son
causadas por la disminución del ácido
fólico.
Esta deficiencia
se puede evitar con una dieta rica en
verduras frescas y proteínas animales, que
son las principales fuentes del ácido
fólico. Se seguirá controlando el peso,
teniendo en cuenta que el aumento ha de ser
de 400 gr semanales aproximadamente. Las
glándulas mamarias continúan aumentando de
tamaño, por lo que deben cuidarse y
prepararse para la posterior lactancia para
evitar cierto tipo de grietas. En este mes
es recomendable asistir a los cursos del
denominado parto psico-profiláctico o parto
sin dolor. La finalidad de estos cursos es
la de preparar a la futura madre tanto
física como psíquicamente para el parto, y
hacerle ver que el parto es algo natural, y
que puede evitarse el dolor durante éste.
Tercer trimestre
En el sétimo mes, las clases del denominado
parto psico-profiláctico no deben
suspenderse ni un solo día. El organismo, en
esta etapa, se ha transformado
considerablemente. Empieza a notarse
sobremanera el tamaño del útero, lo que
hace, en ocasiones, difícil encontrar una
postura cómoda y adecuada para el descanso.
En este sentido, es muy útil la práctica de
algunos ejercicios de gimnasia que ayudan a
corregir eficazmente las modificaciones (ortostáticas).
Durante este mes
la piel de la embarazada sufre cambios,
debidos a cambios hormonales. Empiezan a
aparecer manchas de color del café con leche
en la frente y en las mejillas. También hay
un aumento de la pigmentación de los
genitales externos. Ninguno de estos cambios
es motivo de preocupación, ya que
desaparecen por sí solos después del parto.
Únicamente debe evitarse una exposición
prolongada al sol. Dada la frecuencia de
hiper-pigmentaciones y cloasma, son
recomendables las cremas protectoras.
A estas alturas
del embarazo el sistema urinario se ve
especialmente alterado. En este caso,
algunos médicos insisten en la necesidad de
administrar antibióticos para evitar en la
piel la onefritis aguda, aunque otros dicen
que estas anomalías desaparecen entre la
cuarta y sexta semanas después del parto.
Ante la toxemia gravídica es fundamental
vigilar la tensión arterial y observar con
detalle la aparición de edemas, aunque la
única forma de luchar contra ella radica en
el esmerado control de las gestantes, es
decir, en la profilaxis. También deben
tenerse en cuenta los aumentos rápidos de
peso y los análisis que indiquen la
presencia de albúmina en la orina.
La
importancia de la higiene durante el
embarazo
El aumento de la secreción de las glándulas
sudoríparas y sebáceas durante la gestación
hace aconsejable los baños o preferentemente
duchas hasta el mismo día del parto. Se
harán con agua templada y jabón, frotando
todo el cuerpo para estimular la circulación
sanguínea de la piel. Se debe prestar
atención al aseo del pezón, para desprender
el calostro desecado, sobre todo en la
segunda mitad del embarazo.
Los baños
completos deben evitarse en las últimas
semanas de la gestación por el riesgo de
infección y sustituirlo por la ducha. No hay
que olvidar que la mayor inestabilidad de la
paciente en esta época hace más frecuentes
las caídas. En los baños el agua no debe
estar muy fría. Debe tenerse en cuenta la
mayor frecuencia de lipotimias, por lo que
es aconsejable que siempre esté la gestante
acompañada para prestarle ayuda en caso
necesario. Es particularmente importante la
higiene dental, que se realiza con la
limpieza adecuada (después de cada comida) y
la colaboración y vigilancia del
estomatólogo. Los genitales deben ser
aseados una o dos veces diarias, pero sólo
externamente.
El aumento de
secreción, la leucorrea, se tratará en caso
necesario de forma específica mediante
control citológico. No deben nunca
utilizarse las duchas o irrigaciones
vaginales, que pueden modificar el pH
vaginal, interfiriendo con su mecanismo de
autodepuración y facilitando la vaginitis.
Otros
consejos
El intestino debe evacuarse con regularidad.
Para ello se recomienda dieta rica en
residuos, vegetales y frutas frescas. Otras
veces hay que recurrir a la ingesta de fibra
o laxantes suaves.
Debe evitarse la
permanencia de pie, durante largo tiempo sin
moverse, ya que se favorece el edema y las
varices