La cirugía
no hace milagros
La publicidad
nos vende que se puede conseguir lo que se
desee, y en muchos casos no es así. La
medicina está consiguiendo alargar no sólo
la vida, sino la calidad de esa vida y,
claro, quieres que tu cara y tu cuerpo se
corrseponda con la forma como te sientes por
dentro. He tenido que rechazar pacientes
porque me han pedido imposibles. La
perfección y el 100 por 100 de resultados no
existe, porque no somos Dios.
La cirugía no
resuelve problemas personales
Hay personas que
quieren rehacer su vida sentimental a partir de
una intervención, y el médico le tiene que hacer
ver que es posible que el resultado estético les
de un equilibrio y más fuerzas para enfrentarse
a las dificultades normales que todos tenemos en
la vida, pero lo que no va a hacer es
solucionarlos...Que su problemática objetiva va
a seguir exactamente igual.
Hay que
informarse
El 98 por ciento
de las secuelas o problemas que hay en cirugía
son por falta de diálogo, de información. Por
eso, cuando veo que alguna persona duda, le
recomiendo que consulte con otro cirujano
estético, que pida una segunda opinión y tiene
la puerta abierta para volver después. En mi
cosulta les proporcionamos un informe completo,
que ellos firman, con toda la información sobre
el tipo de intervención, el postoperatorio,
posibles problemas, y pros y contras.
¿Cuál es el
momento de operarse?
No existe una
edad establecida, depende de varios factores.
Uno, es el factor del envejecimiento; hay
personas que están estupendas a los 40, y otras,
muy mal por problemas constitucionales, por
enfermedades, disgustos...El segundo es el
estado anímico -esto es muy importante- tu
autoestima. Y en tercer lugar, si quieres que se
note el cambio o no. Se puede hacer un lifting
muscular a una mujer de 45 años, que nadie se
dará cuenta hasta pasados unos tres o cuatro
años: ¿oye, tú qué haces que estás siempre
igual? Consigues un buen resultado a largo plazo
y sin grandes cambios, esta es la gran
diferencia.
¿Qué
operaciones se solicitan más?
Estamos en un
país de caderas anchas, por lo que la
liposucción es una de las técnicas con mayor
demanda. De narices grandes —tenemos un origen
árabe-judía— así que las rinoplastias también
son una de las intervenciones estrella.
Asimismo, las operaciones de pecho. Pero donde
más se nota el incremento de la cirugía es en el
rejuvenecimiento de cara, que es el tema más
puntero y difícil y además, lo que más se ve; el
pecho o la cadera los puedes esconder, pero la
cara no.
La cirugía
sigue siendo cara
La cirugía
estética es cara, pero hay mucha gente que
prefiere prescindir de otro gasto importante.
Depende de la escala de valores: ¿qué prefieres,
un mes de vacaciones, por ejemplo en la Costa
del Sol, o arreglarte esa nariz que es para toda
la vida? Y te sorprenderías porque hay mucha
gente profesional de nivel medio que se opera al
final del mes de julio y aprovecha las
vacaciones para pasar el postoperatorio.
Las
españolas, a la cabeza
España es uno de
los países en donde esta especialidad ha
aumentado muchísimo. Somos el primer país de
Europa, en cuanto a número de operaciones y el
cuarto o quinto del mundo. Además, en España el
nivel de cirugía estética es muy alto. Y así
como antes era un tabú y decías «¡fíjate,
fulanita de tal se ha operado!», ahora entra un
poco en el curriculum de una persona el decir:
«fulanita se ha operado. ¿Sabes quién se lo ha
hecho? El famoso cirujano tal…».
Los hombres
también se operan
Los hombres pasan
por el quirófano, pero no sólo para solucionar
sus problemas tradicionales, como la obesidad o
la calvicie, sino también para la cirugía de
cara completa: papada, bolsas, etc., porque la
competencia laboral y social es muy dura.
Además, ellos son más quejicas que las mujeres
en cuanto a los resultados. Operar a los varones
sin que resulte evidente, es mucho más difícil.
Ves a una cantidad de actores americanos, como
Michael Douglas, con una «cara de pez»… Parece
que le acaban de sacar de una aspiradora y con
cicatrices visibles en las orejas. ¡Es
terrorífico!
Lo último,
el "lift-face"
...o el
tratamiento del tercio medio de la cara, es
decir pómulos, ojos, etc. En la última reunión
internacional que tuvimos llegamos a la
conclusión de que nos hemos pasado porque
estamos creando una estética que no ha existido
nunca: el pómulo tan alto, el ojo tan rasgado,
nadie tiene esa apariencia ni siquiera a los 20
años… Por ello tenemos la intención de cambiar
técnicas o modificar movimientos musculares para
volver a la naturalidad.
No hay que
olvidar la propia imagen
En cirugía
estética nos ocurre una cosa muy curiosa: hay
algunas personas que vienen a la consulta que se
han olvidado de su propia imagen: la palabra
sería que han perdido el
oremus sobre su imagen. Y cuando les
enseñas la foto que sacamos antes de operar,
niegan que aquella persona sean ellas… Es un
proceso psicológico muy curioso que les lleva a
pedir una serie de exageraciones en los
tratamientos, que luego nunca les satisfacen.
Porque, ¿a quién le puede gustar ese labio tan
exagerado que vemos hoy? |