Una simple
presión puede resultar muy poderosa si se
aplica en un determinado punto del cuerpo,
gracias a esta presión se puede ayudar a
fluir energía por lugares antes obstruidos,
algo común en muchos masajes habituales como
el shiatsu, el tailandés o ayurvédico.
De hecho después de varias presiones, mi
mente se despejó y sentí como si se abrieran
nuevos canales hacia el exterior, me sentía
totalmente en contacto con mi propia
energía, pude conectarme más y mejor conmigo
misma y con el mundo exterior.
Casi sentía las cosas diferentes.