Trata el
insomnio, la sinusitis, la hiperactividad,
los dolores de cabeza y musculares, la
hipertensión, los trastornos cardiacos, la
ansiedad y la depresión. Alivia los
calambres en los deportistas y bailarines,
pues depura los músculos de sustancias
tóxicas que se acumulan en ellos tras
esfuerzos extenuantes.
En los enfermos de cáncer se usa para
mitigar sus dolores y efectos de la
radioterapia y quimioterapia, y también
acelera la recuperación de víctimas de un
ataque cardíaco. Además, muchos médicos
recomienda el masaje a los pacientes con
problemas psicológicos graves, porque relaja
mentalmente y ayuda a afrontarlos mejor.
Está contraindicado en casos de fiebre,
flebitis, trombosis y varices, salvo que un
médico lo prescriba específicamente.