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MASAJE EN LA
ESPALDA PARA EL ESTRÉS |
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Después de un
duro día de trabajo, de tensiones con los amigos
o con nuestra pareja, lo que realmente sería
fantástico es llegar a casa y encontrarnos con
un buen baño relajante y alguien dispuesto a
hacernos un masaje en la espalda. Un sueño
fácil, pero primero debemos ser nosotros en
ponerlo en práctica con nuestra pareja.
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Como hemos
indicado en otros artículos referidos a
masajes relajantes en distintas partes del
cuerpo, lo fundamental para iniciar el
masaje es que adoptemos una postura cómoda
al lado de nuestro compañero, acto seguido
debemos utilizar un aceite para untar
nuestras manos y de esta forma facilitar su
deslizamiento por la piel. En este caso,
daremos unas pautas sencillas para efectuar
un masaje de espalda que conseguirá relajar
todos los músculos.
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En primer lugar nos
arrodillaremos a un lado de nuestro
compañero/a, el cual estará tumbado boca
abajo. Empezamos el masaje con ambas
manos en uno de los glúteos haciendo
como si amasáramos, dando pequeños
empujones y también comprimiendo a la
vez.
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Ascender un poco con
las manos y colocarlas al final de la
columna vertebral, justo encima de los
glúteos y repetir los movimientos que
hicimos en el glúteo, ir subiendo poco a
poco hasta el cuello, aquí procuraremos
no hacer movimientos demasiado agresivos
ya que la zona es más sensible.
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Una vez llegados a
este punto, volvemos a bajar hacia el
otro glúteo y repetiremos la misma
operación, amasamiento, compresión y
empujar la piel e ir subiendo hacia el
cuello realizando los mismos
movimientos. Una vez aquí, apoyaremos
las yemas de los dos pulgares a ambos
lados de la columna, acto seguido vamos
bajando poco a poco con movimientos
rápidos de nuestros pulgares.
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Al llegar al final de
la columna vertebral nos detendremos un
momento presionando con los pulgares a
ambos lados de ésta y extendiendo
ampliamente las manos alrededor de las
caderas.
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Ahora cambiamos
nuestra posición y nos colocamos de
rodillas frente a nuestro compañero/a,
de forma que tengamos su cabeza entre
nuestras piernas, de esta forma podremos
trabajar la columna desde el cuello
hasta la zona sacra. Colocamos los dedos
pulgares en la zona alta de la columna,
justo debajo del cuello, de forma que
estén uno debajo del otro e iremos
bajando progresivamente, presionando con
los dos dedos encima de la columna,
volvemos a subir y repetimos el
movimiento varias veces.
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Para terminar el
masaje, colocaremos las manos con los
dedos juntos sobre la zona media de la
espalda, apoyándolas durante unos
segundos sin moverlas, lo que
proporcionará una sensación de calor
agradable a nuestro compañero/a.
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