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Pocas
experiencias hay tan agradables como la de
sentir unas manos masajeando nuestra cabeza,
podemos dejarnos ir hasta tal punto de quedarnos
adormilados recibiendo el masaje. No es difícil
aprender a dar un masaje de este tipo, sólo hay
que intentar que nuestra pareja disfrute con
ello y hacerlo a menudo para ir perfeccionando
las técnicas. |
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Mientras nuestra pareja
se tumba de espaldas en la cama, con la cara
hacia arriba, nos colocaremos detrás de él
de forma que su cabeza quede entre nuestras
rodillas. Ponemos nuestras manos abiertas en
la parte baja de la cabeza, casi tocando el
cuello, de manera que los dos pulgares
quedan apoyados en el cuello por la parte de
delante.
El masaje consiste en
girar con mucho cuidado la cabeza hacia un
lado y luego hacia el otro. Con la mano
izquierda giraremos la cabeza y la dejaremos
apoyada sobre nuestra mano derecha, la
dejamos unos segundos y hacemos lo mismo
hacia el otro lado.
Ahora cambiamos la
posición de nuestras manos, las situamos a
los dos lados de la cabeza, justo al lado de
las orejas, de forma que los pulgares queden
encima de éstas. Como si sujetáramos la
cabeza, la hacemos girar hacia un lado de
manera que quede sobre nuestra mano y luego
la giramos hacia el otro lado. Los
movimientos deben ser muy lentos.
Vamos ahora a masajear la
piel de la cabeza, para ello situamos una
mano sobre la cabeza y con los dedos bien
separados vamos presionando la piel, sin
excesiva fuerza, pero sólo con las yemas de
los dedos, ejercemos esa presión durante
unos segundos. Iremos masajeando la zona con
la misma posición de la mano y con
movimientos circulares. La sensación que
debe sentir nuestra pareja es que la piel se
mueve con el masaje. Cambiaremos de mano
para continuar con la parte contraria.
Haremos un inciso sobre
la frente, que también resulta de lo más
relajante. Nos ponemos en las manos un poco
de aceite y colocamos los pulgares juntos,
en el tabique nasal, hacemos una leve
presión con ellos y vamos subiéndolos en
esta posición por la frente hasta la base
del cabello, ahí haremos un movimiento de
rotación durante unos segundos.
Desde la base del
cabello, con los pulgares juntos avanzamos
hacia la mitad de la cabeza, presionando un
poquito con los pulgares, de la misma forma
que antes lo hacíamos por la frente. Una vez
allí, efectuamos de nuevo el movimiento de
rotación con los dedos. Repetimos el
ejercicio volviendo a la posición inicial
arrastrando los dedos de nuevo hacia la
frente, podemos repetirlo durante dos o tres
veces.
Para finalizar, al llegar
al punto medio de la cabeza bajaremos
nuestras manos hacia ambos lados y la
sujetaremos durante unos segundos.
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