Si usted observa
por un momento a las personas que se mueven
a su alrededor, notará que generalmente van
deprisa y no dedican un cuidado especial a
su forma de caminar; es mas, lo hacen de
manera desgarbada, su espalda es gibosa,
hunden la cabeza entre sus hombros y su
mirada difícilmente se levanta del suelo.
El cuidado de la Espalda
El cuidado de la
espalda debe hacerse desde dos puntos de vista;
el de la belleza y el de la salud.
El primero tiene que
ver sobre todo con la piel de esta importante y
sensual zona del organismo, la cual hay que
procurar mantener suave, acariciable y libre de
impurezas y malformaciones,
En cuanto a la
salud, lo fundamental es adoptar una postura
adecuada, manteniendo la columna derecha, la
cabeza alta, no inclinada hacia atrás, los
hombros recto, el pecho erguido, el vientre
igualmente recto y la pelvis horizontal.
El estrés,
la mala postura y la falta de ejercicio
son factores que afectan con facilidad esta
delicada y vital área del cuerpo.
La espalda es
vulnerable
La espalda no está
en capacidad de soportar grandes esfuerzos:
Estos podrían acarrearle dolorosos
espasmos que pueden llegar a confundirse con
fracturas o enfermedades mucho más graves.
Por otra parte, al
igual que los muslos y las caderas es una de las
zonas más propensas a sufrir celulitis;
por esto, no espere a la aparición de los
primeros síntomas: Prevenga
la celulitis dándose masajes diariamente con un
guante de crin para activar la circulación y
destruir los nódulos de grasa, agua y toxinas,
depositados sobre todo en su parte baja.
Es indispensable
protegerla también de los rayos solares;
si bien es cierto que una espalda
broceada luce espectacular, el sol debe tomarse
con moderación; de lo contrario, un color
hermoso puede fácilmente convertirse en una
quemadura perjudicial para su piel. Para evitar
daños irreparables, tome las medidas
pertinentes.
Claves para una buena Postura
Para mantener una
buena postura no es necesario que usted
permanezca rígida, con la espalda totalmente
recta, cosa difícil de conseguir, pues esta es
una posición antinatural. La clave esta en una
perfecta alineación, es decir, la
espalda debe
curvarse ligeramente hacia adentro en el extremo
superior, sobresaliendo a la altura de los
hombros, para volver a proyectarse hacia
adelante por detrás del estómago, concluyendo en
otra pequeña curva afuera en el extremo
inferior. Recordemos que la forma natural de la
espalda es la de una S doble.
Todas las curvaturas le dan a la espalda mayor
fuerza y flexibilidad desde el punto de vista
anatómico y le permites resistir los golpes y
movimientos bruscos. Hay que tener en cuenta,
además, que los dolores son el resultado de
desviaciones provocadas por una
postura incorrecta.
La
limpieza de la espalda
Debido a su
ubicación, muchas veces es difícil asear la
espalda como es debido.
Afortunadamente el mercado ofrece múltiples
elementos que hacen más sencilla esta tarea.
Los consejos que ofrecemos a continuación
les serán de gran utilidad en la limpieza de su
espalda.
•
Para lavarla utilice un guante, una banda
de crin o un cepillo con cerdas muy suaves, pues
la piel de esta zona es muy sensible. Esta
limpieza puede efectuarla dos veces a la semana,
mientras que los otros días puede hacerlo con
una toallita; use siempre agua tibia pues el
agua caliente tiende a deshidratarla.
•
Aplíquese siempre después del baño una
crema hidratante; puede pedirle a alguien que se
la unte o bien extenderla con una esponja con
cabo, o cepillos especiales para está.
•
Cuando siente su espalda áspera,
exfóliela. Para este proceso
sí necesita de otra persona que le ayude a
aplicar la loción y a retirarla después.
Consejos para la
espalda
•
Es importante tener en cuenta que la
mayoría de los problemas de columna vertebral se
originan en la cama: un
colchón mal escogido puede ser el mayor enemigo
de su espalda. Busque uno
que sea cómodo pero firme.
• En el
momento de conducir, adopte una posición cómoda
aunque no demasiado relajada y ajústese bien el
cinturón.
• Para
lograr una piel suave y tersa puede aplicarse un
peeling compuesto por azúcar, leche cortada o
yogurt y el jugo de una naranja; frote la mezcla
y luego retire con agua o peeling de
albaricoque.
•
No olvide masajear su espalda con guante
de crin para estimular la circulación y evitar
que se formen depósitos de grasa o haga su
aparición la celulitis.
•
Nadar de espaldas, caminar o montar en
bicicleta, así como los aeróbicos debajo
impacto, son ejercicios excelentes para
fortalecer los músculos de la espalada.
•
Trate de no cargar objetos innecesarios
en su bolso; aunque no lo crea, el sobrepeso y
la falta de equilibrio al caminar hacen que uno
de los hombros empiece a inclinarse hacia abajo,
creando serios problemas. Para ello le
aconsejamos lo siguiente: Antes de salir de su
casa, mírese al espejo con los hombros
descubiertos y coloque sobre uno de ellos su
cartera con lo que acostumbra
llevar; si nota los músculos del cuello
tensos en la parte que se unen con los hombros
usted lleva demasiado peso; trate siempre de
equilibrar la carga a ambos lados.
•
Si su trabajo le exige permanecer mucho
tiempo sentado, asegúrese de que la silla tenga
un espaldar que soporte bien el peso de su
espalda; no olvide levantarse de vez en cuando,
cambiar de posición, caminar y estirar tanto los
brazos como los músculos de la espalda.
•
No utilice zapatos de tacón
extremadamente altos estos
acarrean desviaciones en la columna vertebral y
fuertes dolores musculares.
•
Su espalda es muy delicada y no debe
forzarla innecesariamente; al cargar las bolsas
del supermercado, por ejemplo, hágalo
equilibrando el peso, y cuando se le caiga un
elemento al suelo no se doble completamente:
Flexione las rodillas y recójalo sin hacer
ningún movimiento brusco.
•
En caso de presentar un dolor permanente
o agudo en la columna, visite al médico antes de
autoformularse algún ejercicio. Recuerde que
cuanto más deje avanzar el mal, peores serán las
consecuencias. |