Probablemente
sea más conocido hablar del "Kamasutra" o
las leyendas de los encantos de la
sexualidad de los emperadores orientales de
esos tiempos, que practicaban en su mayoría
de edad las enseñanzas y hazañas de este
rito.
Los taoístas buscan alcanzar la energía del
cuerpo y llegar a la longevidad y a la
inmortalidad por medio de esta teoría. Es
una reivindicación del erotismo por medio de
la ceremonia. Para el Tao, las distintas
posturas sexuales permiten curar todo tipo
de dolencias como la debilidad de huesos y
articulaciones, las alteraciones de la
presión sanguínea, problemas circulatorios e
incluso la falta de regularidad en la
menstruación femenina.
El taoísta cree
que el estado natural del hombre es ser
eyaculador precoz. Y es por eso, que para
lograr el placer mutuo de la pareja, debe
demorar su propio regocijo para permitir el
disfrute conjunto con su pareja, porque es
una satisfacción que depende de dos.
A pesar que
estas técnicas tengan un origen religioso,
muestran un total conocimiento del
funcionamiento del cuerpo y las emociones
humanas de cada sexo. Tanto la China, como
la India, dada su libertad sexual fueron los
más profundos observadores de la sexualidad
humana y los más creativos en su práctica.
Una ceremonia
sexual
El secreto está en tomar el sexo como una
ceremonia. Hay que preparar todos los pasos
detalladamente, tomarse un tiempo antes para
prepararse internamente para el instante de
la relación sexual como parte de un gran
momento en la vida de cada uno.
Se cree que el
placer puede ser cultivado y lograr aumentar
cualitativa y cuantitativamente, valiéndose
del erotismo. Este no se basa sólo en
caricias mutuas sino en manifestar cada uno
de los sentidos: tocar, oír, oler y saborear
a la pareja. Son conocidos desde ese
entonces los masajes corporales con esencias
aromáticas para comenzar a conseguir el
clima.
La doctrina
taoísta apunta a que la pareja construya "su
propio templo" antes de hacer el amor. Aquél
en el cuál pueda manifestar sus sentidos
libremente, con ropa atractiva, libertad de
movimientos y con aromas y sabores que le
ayuden a despertar y profundizar el apetito
sexual.
Otro elemento
importante para el sexo "oriental" es
respirar suavemente, hacerlo por la nariz,
relajándose, olvidándose de todo lo que
acontece alrededor y de lo que ha pasado en
el día, dejando como único importante el
placer de disfrutar el momento.
Como tercer
paso, es necesario liberar el propio cuerpo,
queriéndolo y animándose a mostrar las
mejores cualidades del mismo, sin trabas ni
complejos, halagando al compañero.
Para el taoísmo
es importante mantener relaciones sexuales
con continuidad, para enriquecerse
mutuamente en todos los aspectos.
Una vez que
finaliza el acto sexual, se recomienda a la
pareja no alejarse del compañero, ya que es
un instante de extremada sensibilidad que
conviene compartir juntos, cuerpo a cuerpo,
intercambiando las experiencias positivas de
haber disfrutado el momento.
Técnicas para
mejorar el acto sexual
Para el instante mismo de hacer el amor, el
taoísmo propone técnicas para un mejor y
rápido alcance del orgasmo en la mujer y
para que el hombre pueda conseguir retardar
la eyaculación esperando satisfacer el
placer de la pareja. Para ello, le enseña al
hombre a usar los músculos de la zona
pélvica para mejorar su erección y a apretar
con los dedos centrales de la mano el punto
situado entre el escroto y el ano.
La mujer aquí no
es protagonista del acto y les enseñan a
disfrutar del acto sexual, fortaleciendo el
músculo pubococcígeo. Una de las modalidades
consiste en utilizar un cascabel de plata
con un cordel, introducirlo en la vagina y
la mujer tiene que aprender a moverlo,
subiéndolo y bajándolo. De esta forma,
aprende a tensar y distender sus músculos
pélvicos y conocerse en profundidad, para
estar mejor orientada para un posterior
amoldamiento del miembro masculino en su
cuerpo.