Encontrá
tu postura
- No todas las
posiciones facilitan por igual el orgasmo,
como la tradicional postura del misionero,
en la que la mujer está boca arriba y el
hombre encima. En este caso el roce con el
clítoris no es total y la frecuencia de la
penetración es absolutamente controlada por
él. Es una buena forma de empezar, pero no
de terminar.
- Una buena: la
mujer boca arriba con las piernas estiradas
sobre los hombros de su compañero, que está
de rodillas. Es ideal porque el pene queda
justo perpendicular a la vagina, facilitando
su estimulación total y dejando que ella se
mueva libremente.
- El hombre
sentado en la cama con las piernas estiradas
ligeramente mientras ella se sienta sobre
él, en cuclillas, agarrada por detrás para
no caerse. De esta manera la penetración es
también muy profunda y además ella tiene la
movilidad necesaria para marcar el ritmo y
moverse con más o menos intensidad.
- El hombre se
sienta con las piernas estiradas y ella se
coloca de espaldas a él, arrodillada y con
el cuerpo estirado hacia delante (apoyándose
en los codos). De esta manera la pareja
podrá disfrutar muchísimo ya que él tiene
las manos libres para acariciar las lolas o
el clítoris de su compañera, y ella, por su
parte, puede ir llevando el ritmo del
encuentro.
- Otra postura
que ofrece grandes posibilidades es la
llamada Flor de Loto, en la que el hombre se
sienta sobre la cama con las piernas
cruzadas y ella encima de él pasando las
piernas por los costados. De esta manera, es
la mujer la que marca el ritmo y además él
tiene las manos libres para actuar por donde
quiera.