LA
GONORREA
La Gonorrea es una enfermedad infecciosa del
ser humano transmitida por contacto sexual
que afecta sobre todo a las membranas
mucosas del tracto urogenital. Se
caracteriza por un exudado purulento y está
originada por una bacteria, el gonococo (Neisseria
gonorrhoeae). El periodo de incubación es de
dos a siete días.
Síntomas y diagnóstico
La gonorrea es más patente en los varones,
en los que se observa un exudado uretral
purulento importante. El pus, que al
principio es escaso, se convierte en espeso
y abundante, y provoca micciones frecuentes
acompañadas por lo general de una sensación
quemante. Si la infección alcanza la
próstata el paso de la orina queda
parcialmente obstruido.
En las mujeres la infección se localiza en
la uretra, la vagina o el cuello uterino.
Aunque el exudado y la irritación de la
mucosa vaginal puede ser grave, es frecuente
que al principio no haya síntomas, o que
sean mínimos.
El diagnóstico de la gonorrea se efectúa con
rapidez mediante tinción de una muestra de
ese exudado que revela la bacteria causante.
Si se ataca este mal desde el principio, el
tratamiento suele ser eficaz. Si la
enfermedad no se trata, en el hombre los
síntomas tempranos pueden disminuir aunque
es posible que la infección se extienda a
los testículos produciendo esterilidad.
En la mujer no tratada, la infección suele
extenderse desde el cuello uterino hacia el
útero y las trompas de Falopio, causando
inflamación pélvica. Puede llegar a ser
dolorosa o presentarse con pocos o ningún
síntoma, lesionando gradualmente las trompas
y originando esterilidad.
En ambos sexos el gonococo puede penetrar en
la circulación sanguínea, dando lugar a
otras enfermedades. En cuanto a la mujer
embarazada, la gonorrea se puede trasmitir
al lactante durante el parto y, si no se
trata, producir un infección ocular grave.
Tratamiento
La penicilina es el tratamiento que se suele
emplear contra la gonorrea, aunque con el
paso de los años se han desarrollado un
número creciente de cepas resistentes a la
penicilina. Otros antibióticos eficaces son
las tetraciclinas, la espectinomicina, y los
más recientes denominados cefalosporinas,
una de las cuales, ceftriaxona, puede
resolver con una sola inyección la gonorrea
no complicada, incluyendo las infecciones
resistentes a la penicilina.
En la mayoría de las grandes ciudades de
Estados Unidos y Europa se han creado
clínicas donde la gente joven puede recibir
el tratamiento para la gonorrea.
Una de las tareas más difíciles para
controlar la enfermedad es la localización
de todas las parejas sexuales recientes de
una persona infectada, para evitar la
diseminación de la enfermedad.
LA SIFILIS
La Sífilis es
una enfermedad infecciosa de transmisión
sexual, causada por la espiroqueta Treponema
pallidum.
La infección por objetos es muy poco
frecuente porque el microorganismo muere por
desecación en poco tiempo. La madre gestante
puede transmitir la enfermedad al feto,
originándose la llamada sífilis congénita
diferente, desde el punto de vista clínico,
de la afección por transmisión sexual.
Historia
En la Europa medieval parecían existir
enfermedades por espiroquetas mucho más
benignas que la sífilis. Ésta, tal y como la
conocemos hoy día, llegó a Europa desde
América a partir de 1943.
La relajación de la moral sexual en el
renacimiento hizo que se extendiera muy
rápido, llegando a constituir ya en el siglo
XVI un problema de salud pública de primer
orden.
El germen causante fue descubierto en 1905
por el zoólogo alemán Fritz Schaudinn. En
1906 el microbiólogo alemán August von
Wassermann desarrolló la primera prueba de
detección en la sangre de la enfermedad, y
en 1909 el microbiólogo alemán Paul Ehrlich
descubrió el primer tratamiento efectivo: el
compuesto arsenical Salvarsán. En 1943 se
demostró la gran efectividad de la
penicilina frente a la sífilis; todavía hoy
es el tratamiento de elección.
El aumento de incidencia de transmisión
sexual ha aumentado también, como es
previsible, el número de casos de sífilis
congénita, causa de gran morbilidad y
mortalidad infantil. Los pacientes del
síndrome de inmunodeficiencia adquirida
(SIDA) son más propensos a desarrollar
formas graves de sífilis y a la recurrencia
después de tratamientos supuestamente
curativos.
Estadios y
clínica
El primer estadio de la sífilis (sífilis
primaria) es una pequeña lesión llamada
chancro que aparece en el lugar de la
infección de tres a seis semanas después del
contagio. El exudado del chancro es
altamente contagioso.
En el segundo estadio (sífilis secundaria)
que se inicia seis semanas después, aparece
una erupción generalizada, se desarrollan
úlceras en la mucosa bucal y pueden aparecer
lesiones verrugosas de base ancha en el área
genital muy contagiosas; a veces se
presentan dolores de cabeza y fiebre. La
sífilis secundaria se resuelve de forma
espontánea de 3 a 12 semanas.
Resuelto el periodo secundario, la sífilis
entra en un periodo de latencia clínica con
ausencia de signos o síntomas, aunque los
órganos internos pueden resultar afectados.
El periodo latente puede durar de 20 a 30
años. En el 75% de los casos no vuelve a
manifestarse la enfermedad.
En el 25% restante se desarrolla el estadio
final (sífilis terciaria); aparecen nódulos
duros llamados gomas sifilíticas bajo la
piel, en las membranas mucosas y en los
órganos internos: huesos, hígado, riñones.
La infección del corazón y los grandes
vasos, que destruye sus estructuras y
ocasionan grandes aneurismas aórticos o
disfunciones valvulares cardiacas, es causa
de un elevado porcentaje de muertes por
sífilis.
En el 15% de los casos la sífilis terciaria
afecta al sistema nervioso central. Esta
neurosífilis puede presentarse en tres
formas distintas: demencia paralítica,
parálisis general progresiva y tabes dorsal.
La tabes se caracteriza por una parálisis
peculiar, falta de coordinación muscular
(ataxia), pérdida del control de esfínteres
urinarios y degeneración de los reflejos
osteotendinosos.
En todas las neurosífilis acaba apareciendo
psicosis o demencia en mayor o menor grado.
La infección de la madre gestante puede
producir abortos, muerte del feto o hijos
con sífilis congénita. Éstos últimos
presentan síntomas patognomónicos
(inequívocos) llamados estigmas sifilíticos:
frente elevada, nariz en silla de montar y
deformidades dentales. En la segunda década
de la vida puede iniciarse el deterioro del
sistema nervioso central.
Como se puede ver, la sífilis es una
enfermedad muy agresiva. Lo mejor es acudir
al tratamiento médico profesional.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de la sífilis se establece
por sus síntomas típicos y se confirma por
varias pruebas. La más habitual es el VDRL (Venereal
Disease Research Laboratory, 'laboratorio
para la investigación de enfermedades
venéreas').
El tratamiento de elección es la penicilina
benzatina o la penicilina-aluminio. En los
estadios primario y secundario, bastan una o
dos inyecciones, mientras que en la
neurosífilis deben usarse al menos tres.
El control de la sífilis pasa por la
detección y tratamiento de todos los
contactos sexuales del enfermo. El
tratamiento temprano de la sífilis es muy
importante como es posible apreciar.
INFECCIONES CLIMÍDICAS
Chlamydia,
género de bacterias que son parásitos
intracelulares obligados. Hay dos especies,
Chlamydia trachomatis y Chlamydia psittacci,
que son patógenas para el hombre. La
infección con Chlamydia psittaci, que
produce la psitacosis, es relativamente
rara.
La Chlamydia trachomatis origina una
infección en el tracto urogenital conocida
como linfogranuloma venéreo, que fue
determinada a comienzos de la década de
1980, como una enfermedad venérea muy
extendida.
Los efectos de la infección con Chlamydia
trachomatis son encubiertos por los fuertes
síntomas muy similares (abscesos y dolor al
orinar) a la gonorrea, con la que a menudo
aparece conjuntamente.
Es fácil de tratar mediante antibióticos,
pero puede convertirse en una infección más
seria si no se diagnostica.
Puede originar inflamaciones graves de la
pelvis, embarazos extrauterinos (ectópicos)
en las mujeres y esterilidad tanto en
hombres como en mujeres. Los niños que nacen
de madres infectadas pueden desarrollar
conjuntivitis y neumonía.
La Chlamydia trachomatis puede ocasionar
alteraciones muy graves en el recién nacido,
como el tracoma, una enfermedad que provoca
la ceguera.
HERPES
Herpes (del
griego herpein, 'reptar'), denominación
genérica de varios tipos de erupción cutánea
causadas por los virus patógenos humanos más
importantes. Sus principales representantes
son los virus del herpes simple y el virus
varicela-zóster. Otros herpesvirus
importantes son el virus de Epstein-Barr,
causante de la mononucleosis infecciosa, y
el citomegalovirus, que puede producir
anomalías congénitas cuando infecta a
mujeres en periodo de gestación.
Herpes simple
Se conocen dos tipos. El virus herpes tipo I
causa ampollas febriles en relación con
varias enfermedades infecciosas febriles
(catarros, gripe, neumonía). Las ampollas
aparecen alrededor de los labios y en la
boca (también se llama herpes labial).
El herpes simple tipo II es el herpes
genital. Ésta es una enfermedad de
transmisión sexual de importancia creciente.
Sólo a veces se acompaña de cefaleas y
fiebre. Se inicia con prurito local moderado
seguido de erupción progresiva de vesículas.
Éstas se rompen, forman costras y por último
se secan.
Todo este proceso puede durar de una a tres
semanas. Muchas veces aparecen nuevas
erupciones de vesículas cuando se está
secando la erupción anterior. Otra vía de
transmisión es connatal: el recién nacido de
una madre enferma se infecta a su paso por
el canal del parto, contrayendo la
enfermedad sistémica, que suele ser mortal.
Este grave riesgo obliga a que estos niños
nazcan por cesárea.
El herpesvirus tipo II es la causa del
cáncer de cuello uterino: los virus se
acantonan en las células de la mucosa y
acaban produciendo, años después, la
transformación, cancerosa en ocasiones, de
estas células. Los virus también pueden
infectar el sistema nervioso central, sobre
todo en pacientes debilitados o
inmunodeprimidos, como los que padecen
cáncer, ocasionando una grave encefalitis.
El tratamiento oportuno puede prevenir la
muerte o las graves secuelas cerebrales.