Uno de los
métodos para llegar al orgasmo es la
estimulación erógena y los expertos en
sexología han comprobado que las áreas que
provocan más excitación en la mujer son la
boca, a través de los besos, ya sean suaves
o apasionados; desde el nacimiento del
cabello hasta la frente; las sienes, las
cejas, los párpados y las mejillas. Una
bomba atómica son el lóbulo de la oreja, el
cuello, los senos y el área alrededor del
ombligo. Y para culminar, el punto máximo
femenino es el clítoris, donde la
sensibilidad y el placer se unen.
Para el hombre,
carente del llamado punto G, las caricias en
los genitales son estímulos que provocan una
excitación inmediata, muy parecida a la que
puede recibir la mujer cuando se le estimula
esa zona rugosa de la vagina que los
expertos definieron como punto G.
Los hombros, las
palmas de la mano, la espalda, el pecho y
los pezones son sus otros puntos débiles en
la intimidad. El frenillo, zona justo debajo
del glande con el pene erecto, puede
resultar muy estimulante. Pero sin duda
alguna el hombre encuentra en los testículos
uno de los llamados puntos G.
Para casi todos
los hombres es muy relajante que les
acaricien los testículos, eso sí, siempre
con suavidad. Para experimentar placer se
debe de coger el pene con la mano y usar la
otra para cubrir y recorrer los testículos y
acariciar la zona entre estos y el ano. Esta
zona es muy sensible. El escroto (bolsa que
contiene los testículos) es como si fueran
los labios exteriores de la mujer, por eso
aunque las caricias y los besos produzcan
sensaciones muy agradables, no es probable
que desemboquen en un orgasmo.
La localización
del punto G en la mujer es mucho más
complicada. Para ello, se debe mover el dedo
hacia arriba y hacia abajo, adentro y
afuera, la presión debe ser rítmica, fuerte
y sostenida por 4 o 5 minutos. Muchos
hombres se desesperan y muchas mujeres dicen
no sentir placer por que no dan el tiempo
suficiente para estimular esta zona; si se
ha detectado bien, la mujer siente deseos de
orinar en un principio, algo parecido a lo
que le sucede al hombre cuando se le
estimulan los testículos. En el caso de la
mujer se debe detectar este punto antes de
la penetración.
En las mujeres
es importante tener bien fortalecidos los
músculos vaginales que son los que rodean la
vagina y el ano. Estos músculos se
fortalecerán con los ejercicios de Kegel,
que ha visto que la estimulación, no solo
puede ser por vía vaginal. En los hombres de
igual manera la sensación de placer será
mayor cuanto más fortalecidos tengan el pene
y los testículos. En ambos casos la
estimulación del punto G no es más que una
masturbación que consiste en procurarse
placer sexual uno mismo.
Los hombres
podrían disfrutar de una parte de su cuerpo
equivalente al Punto G en la mujer, la
glándula prostática, aunque no se suele
estimular por el lugar en el que está (está
escondido y los hombres no se suelen dejar
tocar esa zona).
Esta glándula no
está a la vista, y para muchos de los
hombres nunca existirá porque no se dejarán
tocar su Punto G. Para acceder a él hay que
introducir un dedo en su ano unos cinco
centímetros y presionar hacia delante (hacia
su pene) un pequeño abultamiento que se debe
notar a esa altura.
Quienes lo han
probado no dudan en repetir, aunque son
muchos los que no quieren descubrir este
punto por miedo. Todavía quedan estos
tabúes, pero cada pareja es libre de
experimentar. El consejo de los expertos es
utilizar un preservativo u otra cosa para
lubricar la zona y evitar hacer daño.
Posiciones para estimular el punto G
-
Posición de
misionero, pero las piernas de ella, se
colocan sobre los hombros de él, aquí el
pene, roza directamente con el punto G
-
Posición
perpendicular, ambos acostados de lado,
frente a frente, la mujer con las
piernas abiertas, y su cuerpo apoyado
sobre su codo y él acostado
verticalmente
-
Posición de rodillas,
es la posición de perrito, el hombre se
coloca detrás, lo importante es que la
cabeza de la mujer, quede apoyada en la
cama.