No sólo
interviene el cuerpo en una relación sexual
sino que es igualmente importante que la
pareja tenga unos sentimientos afectivos y
que no exista resentimiento entre los dos ya
que un sentimiento negativo puede reflejarse
en una pérdida del deseo sexual y por tanto,
de la inhibición en ese sentido. Por eso en
cualquier caso en bueno hablar, comunicarse
y echar fuera todo lo negativo, un simple
comentario, un gesto puede desencadenar una
guerra entre los dos... hay que hablar para
que quede en lo que es... nada, una simple
discusión sin importancia.
Si hemos
conseguido superar estas barreras
psicológicas, pasamos a un segundo lugar, ya
iniciada la relación es importante que los
dos pongan sobre la mesa todos los
instintos, el hombre debe ser capaz de
manifestar sus sentimientos femeninos más
íntimos, esos que nunca se dejan aflorar y
la mujer debe también saber tomar la
iniciativa en el sexo en algunos momentos,
tomar el papel dominante. Hay algo que nunca
debemos olvidar y es la sinceridad, no hay
que simular un orgasmo si realmente no lo
sentimos, sí intentar solucionarlo
practicando nuevas formas de quererse,
nuevas posturas, todo aquello que favorezca
la relación y que haga que los dos miembros
de la pareja sientan por igual.
La
masturbación
Siempre considerada el tabú del sexo, sin
embargo, es una práctica saludable que
determina conocerse uno mejor y de esta
forma ser capaz de transmitir a nuestra
pareja cuáles son las cosas que nos producen
más placer o las caricias que preferimos. Si
no somos capaces de descubrirnos a nosotros
mismos, difícilmente seremos capaces de
pedir aquello que nos gusta, porque no lo
sabemos. La masturbación en la mujer puede
ir desde acariciarse los genitales con
suavidad a presionar la zona de la vagina o
el clítoris de diferentes maneras o con
masajes para ir descubriendo poco a poco
sensaciones nuevas.
Es ridículo
estar esperando a un hombre que nos haga
sentir fuegos artificiales, hay que ser
activa en este campo y primero ser capaces
de descubrir esos artificios por nosotras
mismas. Si aprendes a descubrir tu cuerpo y
sacar el máximo de él, estarás en
disposición de dar a tu pareja lo mejor de
ti y de hacer que él te haga sentir más y
mejor.
No te conformes
con la seguridad que te da tener una pareja
estable porque la rutina lleva al
aburrimiento y éste a la abstinencia, cada
vez apetece menos mantener relaciones porque
no nos hacen sentir pasión ni nada
excitante. Aunque no hay que engañarse en
cuestiones de pasión, ésta es efímera, pero
siempre puede mantenerse un poco si somos
capaces de motivarnos en la relación. Haz el
amor y no sientas pudor por practicar
algunas cosas que has visto en películas o
has leído en libros; voy a darte un ejemplo,
sé original y el día que os apetezca a ambos
tumba una manta en el suelo y espera a tu
pareja vestida de forma seductora y con dos
copas de champán bien frío acompañado de
chocolate y unas fresas... seguro que da
resultado. Sé capaz de sorprender a tu
pareja, es infalible para mantener fresca la
relación.