Aunque diga el
refrán que "mal de muchos consuelo de
tontos", el ver cuál es la situación general
de todas las parejas ayuda. Y la realidad es
que a los cinco o seis años aproximadamente,
las parejas entran en una etapa de crisis a
distintos niveles. La existencia de
responsabilidades nuevas, un puesto
importante en el trabajo que conlleva
estrés, algún que otro hijo siempre por casa
y otros muchos más factores hacen que esta
etapa se presente en general con
distanciamiento.
Este fenómeno no afecta únicamente al ámbito
de la sexualidad. Pero es precisamente aquí
donde cuesta más trabajo aceptar la
situación. Los medios de comunicación
continuamente nos bombardean con un ideal
sexual que no favorece una relación después
de unos cuantos años. Evidentemente ya no
somos tan jóvenes. No mantenemos ese cuerpo
"perfecto" y ya no somos unos atletas en el
campo sexual. Además se cree que ya se sabe
todo sobre la sexualidad cuando "se ha
probado todo" y ahora lo que queda es pura
mecánica.
¿Es posible una
relación sexual satisfactoria después de
haber pasado la etapa de la fogosidad y el
enamoramiento apasionado? Rotundamente, sí.
"Aunque nadie nos dijo que iba a ser
difícil". En las películas siempre aparece
todo tan maravilloso... Y es que, la
asignatura del placer no es tan fácil de
aprender. Por algo los orientales
escribieron el Kama-Sutra, un libro a través
del cual enseñaban desde pequeños a los
niños el arte de la erótica.
•
Comunicación sexual
¿Cómo podemos
solucionar esta situación?. Lo primero es
fomentar el acercamiento. La comunicación,
es la clave de cualquier relación humana. Y
en la pareja es esencial. La sexualidad es
un espacio sagrado en el que nos comunicamos
con el otro. En el que nos quedamos
"desnudos" ante el otro, en todos los
aspectos de la palabra. Gracias a ella nos
mostramos a nosotros mismos, sin ropas, sin
velos que tapen nuestra propia esencia. Pero
para que se dé una comunicación sexual
verdaderamente plena, el diálogo dentro de
la pareja es una pieza esencial.
Es necesario
hacer partícipe al otro de nuestras
vivencias en el trabajo, con los hijos y en
el hogar, lo que promueve el acercamiento y
la unidad. Mediante el diálogo, conocemos y
aprendemos del otro, y lo que es aún mejor,
entendemos cómo se siente ante las distintas
situaciones que la vida le plantea. Por lo
tanto, la comunicación de los sentimientos
nos va a dar las claves de acercamiento de
la pareja, de la comprensión de la otra
persona. Un espacio donde los dos puedan
encontrarse sin llamadas de teléfono, sin
ninguna interrupción, facilita la unión y
refuerza la confianza.
Por otro lado,
tenemos que volver a pasarlo bien el uno con
el otro, volver a reírnos. Así que dejemos
por un tiempo a los hijos con sus juegos, y
vamos a divertirnos en pareja. Fomentar las
salidas al cine, de copas... volver a hacer
cosas juntos que siempre nos han gustado.
"Es tan relajante reírse juntos". En el
momento en que el diálogo en la pareja se
restablece, estamos preparados para ir
desvelando ese fantasma de la rutina sexual.
Existe un clima de confianza, que ya hemos
logrado. Pero nuestro cuerpo, no es como
antes, ni responde tan rápidamente ante
cualquier estímulo.
Las mujeres
después de algún parto se ven un poco
deformadas, y el hombre no acepta bien esa
barriguita cervecera fruto de tantas comidas
de trabajo y alguna que otra salida. Esto
hace sentirse a ambos con una baja
autoestima. Les cuesta trabajo aceptar esos
cambios porque piensan que al otro no les
van a resultar tan atractivos. Pero la
capacidad de erotizar las distintas zonas
del cuerpo está en nosotros. Y si erotizamos
un sujetador y verlo sobre la cama nos
excita, también podemos erotizar esa
barriguita cervecera, con estrías o incluso
embarazada.
La belleza de un
cuerpo depende de nuestra mirada. Y una
mirada en positivo puede elevar la
autoestima de la pareja. Si realmente
queremos al otro, vamos a aprender a querer
su cuerpo con sus diferencias respecto a la
juventud. Vamos a besar esa parte que ella
considera tan fea de sí misma. Con esa
predisposición, la tarea del volver a
empezar será probablemente exitosa.
Una vez que
hemos hecho sentir a nuestra pareja deseo,
que le hemos hecho ver que así, con ese
cuerpo de 30, 40 ó 50 años es como nos
atrae, comencemos la tarea de reaprender la
sexualidad.