Lejos de eso, el
amor es una construcción que hay que
alimentar y que se va modificando a lo largo
de la vida, por lo que es preciso llevar a
cabo ajustes cada cierto tiempo.
Si no se hace de tanto en tanto una
negociación, los detalles que no nos gustan
se convertirán en una montaña difícil de
escalar. No se ama igual al principio de una
relación que después de diez años. A lo
largo de una unión cada protagonista cambia
física y mentalmente, y atraviesa por
experiencias que le renuevan y le modifican.
El psicoanalista J.D. Nasio afirma que para
que una relación sea duradera y
satisfactoria es necesario que se dé lo que
él llama una 'alternancia de roles': cuando
un hombre se siente como un niño, debe poder
mirar a su compañera como a una madre sin
sentirse inferior por ello. De manera
recíproca, la mujer debe poder apoyarse en
su compañero cuando se siente como una niña
sin por ello sentir vergüenza.