La relación de
pareja es un intercambio continuo entre dos
personas, la base de la felicidad está en
que ese intercambio sea equilibrado y
positivo. Tener la percepción de que se da
tanto como se recibe y fomentar la
reciprocidad positiva es una buena receta
para hacer de una relación una fuente
inagotable de satisfacciones.
Vivir en pareja
no es nada sencillo si se tiene en cuenta
que sobre ella revierten los problemas
cotidianos: facturas, educación de los
niños, tareas domésticas,... la pareja debe
sobrevivir a los problemas que genera su
convivencia, y otros que, siendo ajenos a la
relación, les afectan. El trabajo, el estrés
y la rutina a veces provocan que la pareja
deje de disfrutar de sus ratos libres.
Para mejorar la
relación de pareja se debe empezar por
compartir actividades que son agradables
para los dos, de esta forma se hace más
estable y satisfactoria una relación,
contrarrestando así los sinsabores de cada
día y ayudando a que la rutina no destruya
la pareja.
Aún así, y
siendo cierto que la pareja necesita de un
tiempo de ocio compartido, todo adulto
necesita también de un tiempo para sí. La
pareja como tal necesita de un tiempo libre
para fomentar la relación, donde gocen de
una intimidad y se relajen. Y aquí radica
uno de los problemas de muchas parejas. Hay
personas que no entienden que su pareja
desee estar y pueda disfrutar sin él o ella.
La mayoría de
personas son capaces de comprometerse y de
establecer relaciones amorosas duraderas,
sin embargo, otras, y a pesar de que se
sienten solas ven en una relación una
amenaza, igualando el compromiso a la
pérdida de libertad.
El camino hacia
una relación de pareja satisfactoria no es
fácil, más si le agregamos la carga de las
complicaciones de todos los días. La
sucesión de días iguales, el hecho de
cumplir siempre con los mismos horarios y
costumbres pueden transformar una pareja en
una relación aburrida. Sin embargo existen
alternativas a la hora de salir adelante;
hay maneras de evitar el tedio e insuflarle
"nuevos aires" a la pareja.
Una relación que
no se cuida, se empobrece y puede ser
atacada por el desencanto, el aburrimiento,
la expectativa defraudada... sólo es
cuestión de poner en marcha el ingenio y la
imaginación y darse permiso para jugar y
sorprenderse.
La convivencia
es difícil, pero también la no convivencia.
En esta vida las cosas no son fáciles.
Cuando queremos hacerlas fáciles, lo que
conseguimos es convertirlas en algo todavía
más difícil, porque terminamos haciéndolas
como no son. El único aliciente para hacer
las cosas más fáciles es el amor; no
solamente en las relaciones de pareja, sino
en todo.
Los pilares
sobre los que se sustenta una relación son
la ternura, la seguridad y el reconocimiento
del otro. Cuando uno de los dos no se
compromete, la relación ya no es persona a
persona, sino cuerpo a cuerpo y los tres
pilares desaparecen. Una relación persona a
persona es atractiva, llena de ilusiones,
aunque sea algunas veces muy dura. Sin
embargo, una relación cuerpo a cuerpo
termina siempre por aburrir y provoca el
deseo de buscar otros cuerpos, aunque no
siempre se haga.
Hay muchas
formas de dar gratificaciones: simples
sonrisas, escuchar atentamente, detalles,
abrazos inesperados, son pequeñas cosas que
agradan y refuerzan los lazos de afecto que
unen a la pareja.