Si tu relación
agoniza, conviene:
Romper el silencio.
Hablar es la mejor forma de cambiar.
No ataques a tu cónyuge.
El deterioro se debe a un entramado
levantado por ambos. Atacar al otro
dificulta reflexionar sobre lo que ocurre.
Negocia.
Tenéis que poneros en el lugar del otro. Si
uno ha tenido una evolución que el otro no
acepta, sólo se le puede dar tiempo para
asumirlo; no tiene sentido que se detenga el
desarrollo personal.
Haced balance
de lo que habéis conseguido juntos y por
separado.